Hay experiencias en nuestra vida que marcan, que son inolvidables y dejan huella. Experiencias que pueden definir nuestra forma de ver la vida, nuestras opciones y decisiones. Esos momentos de nuestra historia que nos pudieron llevar a ser y hacer lo que somos y vivimos en la actualidad. Hoy, en la Solemnidad de la Ascensión, las lecturas nos ofrecen un detalle muy hermoso del que hoy pude tomar conciencia. Y es que la primera lectura sobre la Ascensión ocurrió en Jerusalén, pero antes, Jesús les pide encontrarse con ellos en Galilea, que queda a 190 km de Jerusalén (4 o 6 días a pie). ¿Por qué? Allí todo comenzó. Galilea es el lugar del llamado a los primeros apóstoles en el mar de Tiberíades, donde empezó a hablar y darse a conocer. Donde Simón, Andrés, Juan y Santiago se convirtieron, dejando sus redes para empezar una vida nueva y plena. Y por ello en Galilea, quiso explicitarles su misión: «Se me ha dado todo poder en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced disc...
Nunca me voy a olvidar aquella vez de niña en la que veía cómo mi mamá hacía un postre en la cocina, y me llamó mucho la atención el olor de la vainilla. Bastaba echar un poco, y el olor que se sentía era muy bueno. Yo estaba convencida que, si tenía un olor tan bueno, el sabor sería mejor. Mi mamá sabía ver mis gestos y miradas. Y adelantándose a lo que estaba a punto de hacer, me dijo: no pruebes la vainilla que está en el pomo, el olor es muy rico pero el sabor es muy feo y te puede hacer daño al estómago. Yo era una niña obediente y confiaba mucho en ella, pero ese día estaba como muy terca y obsesionada con la vainilla. Y entonces ¿Qué hice? Espere que hayan acabado de hacer el postre para que cuando esté la cocina vacía entre a escondidas y demostrarme a mí misma y a los demás que “la vainilla es rica de sabor …”. No hay mucho que deducir sobre este final. Me pareció tan desagradable, que ni ganas tuve de comer el keke salido del horno. Esta historia tan sencilla me vino ho...