Cuando estás con esa persona a quien le tienes toda la confianza del mundo, esa persona incondicional que tan bien te conoce, es como que no mides las horas y el espacio. Hay una experiencia tan grande de libertad y seguridad, que aunque esté físicamente más o menos cerca, hay una certeza de encuentro constante. Es una presencia que no es rutina, sino una presencia fresca, noble y sencilla. Una presencia que no requiere de anuncios, no toca el timbre de tu casa o no hace bulla al acercarse. Una presencia que va más allá de la presencia física, porque es un encuentro que atraviesa barreras y murallas. Espero de corazón que todos hayamos podido experimentar este encuentro y presencia con esas personas que no se van de nuestra vida porque son parte de ella. Hoy al rezar las lecturas del domingo, me dejó resonando el tesoro que es experimentar la presencia de Dios en mi vida. Para mí ésta es una de las experiencias humanas que más me remiten al amor de Dios y de los demás. En l...
¿Cómo se puede describir una sed saciada? ¿Cómo describir el hambre profundo que está satisfecho a la vez? ¿Cómo describir esa necesidad profunda, honda y constante que, a la vez, es colmada y hasta rebalsada? Hoy queridos amigos no me viene una historia o comparación. Hoy les digo con sinceridad que solo me brota una profunda gratitud por un misterio de amor que nunca se puede explicar bien. Como bien se podría decir: las palabras son vivencias a medias, y las vivencias, misterios humanos y divinos a medias comprendidos. Y es que hoy me ha conmovido mucho ver la ilación y la riqueza de las 4 lecturas del domingo. Isaías, que habla de esa sed y hambre a la que Dios ofrece todo, mucho y gratis: “Esto dice el Señor: «Oíd, sedientos todos, acudid por agua; venid, también los que no tenéis dinero: comprad trigo y comed, venid y comprad, sin dinero y de balde, vino y leche”. Is. 55,1-2 La respuesta al salmo que dice: “Dios extiende su mano para saciarnos”. Esta carta de P...