Desde niña me asombró ver el arcoíris y me costaba entender dónde verlo y cómo se hacía. Ya luego entendí que se da cuando la luz cae sobre una gota de agua que hace reflejar un color. Una misma gota que reflejan distintos colores según la longitud y otros elementos… ¿Será que podemos comparar la maravillosa experiencia de Dios con nosotros desde esta realidad tan hermosa? Creo que cada uno de nosotros fue creado con una misma naturaleza, y cada uno de nosotros nació para brillar, para tener ese color único, con un matiz, una intensidad y un nivel de luminosidad. Pero ninguno puede vivir sin la luz del Sol de Justicia. Fuimos creados de forma única e irrepetible. Cada uno de nosotros nació para ser feliz de una forma particular, para amar de una forma especial y única, para caminar en este mundo con un calzado particular, con un ritmo diferente, con una mirada única, con una contextura particular, con más destreza en las manos, en la voz, en el oído, en el lenguaje, en las conexi...
Tuve el regalo de estar hace pocos días en un planetario en el Cuzco, estaba en medio de un bosque silencioso y un lugar acogedor y lleno de detalles. En este lugar vi cosas asombrosas. Y pude ver desde el telescopio constelaciones y muchas otras cosas. Pero lo que me dejó muy asombrada es que pude ver a la luna y al planeta saturno. Esperaba ver la Luna con su brillo habitual. Pero no me imaginé ver a Saturno con brillo también. Pregunté entonces por qué se veía brillando si era un planeta, y me explicaron que al igual que todos los planetas es iluminado por el sol, y la luz que veía era el brillo del sol. Fue una experiencia muy emocionante que me llenó de gratitud por la maravilla de una creación que va más allá de lo que ya es asombroso en nuestro propio planeta. Y hoy, al meditar sobre el Evangelio de este domingo, recordé con emoción aquella experiencia y descubrí una conexión que me hizo reflexionar: «Maestro, ¿Cuál es el mandamiento principal de la ley?». Él le dij...