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Entradas

El duelo por el mejor amigo

  Estoy convencida de que uno de los regalos más maravillosos que nos ha dado Dios es la amistad. Creo que tener un verdadero amigo es una ruta segura para nuestra felicidad. Es esa persona con quien podemos pensar en voz alta, a quien podemos abrirle el corazón sin miedo pues sabemos que nos trasciende, y a quien le damos permiso para recordarnos quiénes somos si lo olvidamos o nos desviamos. Antes de explicar algo con palabras, ya sabe lo que pasa por nuestra mente y corazón. Y cuando estamos con esa persona, todo se renueva porque la historia en común va tomando nuevos retos y caminos a lo largo de los años. El tesoro de la amistad es una hermosa responsabilidad y un reto; y como todo tesoro, es importante hacerla crecer. Creo que cuando existe una auténtica comunión, ver sufrir a esa persona puede ser más fuerte que el sufrimiento propio. Personalmente, cuando me pregunto qué experiencias son las que más me han costado vivir, no dudo en responderme que es el haber visto sufri...
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Seguridad

  Esta es una palabra que, aunque pensemos no tenerla muy presente en el diccionario de la vida, sí lo está… Creo que la búsqueda de seguridad motiva gran parte de nuestras acciones; su ausencia genera carencias y problemas, y su presencia define nuestras decisiones. Todos, sin importar cuán autosuficientes seamos, necesitamos sentirnos protegidos y seguros. Y es que la experiencia de vulnerabilidad, de sentirnos frágiles y desprotegidos es una experiencia que puede hacernos sentir incompletos e insatisfechos a pesar de ser algo tan humano y comprensible. Nadie disfruta la inseguridad. ¿Cómo podría gustarnos un estado que nos enfrenta directamente con el miedo al sufrimiento y a nuestra propia finitud? Pero es una condición que nos acompañará hasta el fin de nuestros días.  Sin embargo, hay formas de llevar esta condición tan nuestra. Creo que hay personas que pueden vivir en una mentira, pensando que no necesitan de nadie, que se bastan a si mismos y que además deben ...

Entras libremente

  Entras libremente, porque Tú no te detienes. Entras y avanzas para alcanzar el camino de nuestra salvación.   Tú, apasionado por nosotros Tú, divino y humano. Divino y cercano. Tú, que decides llegar hasta el calvario para amarnos hasta el extremo. Tú, que en el Pan partido nos darás el anticipo de tu Pascua. Tú, que decides en ese sí entregarte, a pesar del pavor. Tú, el que me salvas, me sanas y lo das todo por amor.   Tu sí a la muerte injusta Tu sí a la soledad y desgarro del corazón Tu sí con ese amor indisolublemente humano y eterno para que cada gota de tu sangre sea por cada gota de mi culpa para que cada gota de tu sangre sea por cada gota de mis lágrimas.   Hoy caminas a las puertas de Jerusalén para acabar en la puerta de sepulcro. Hoy caminas con la conciencia clara de que, por mí, llegarás a lo más oscuro y a la muerte más profunda. Hoy caminas a la Jerusalén del mundo para que con tu muerte y resurrección acab...

4 días

  Dios me ha regalado en este tiempo la oportunidad de ahondar en el misterio de la muerte y del duelo. Una experiencia tan humana, tan honda y difícil de describir porque es muy particular y única para cada uno de nosotros. Todos hemos pasado por alguna pérdida que puede ser de muchos modos. Hoy me refiero a la de haber pasado por el tránsito de una persona querida que fue parte de nosotros. Duelo en el que se siente como ese desgarro del alma y de la vida, como experimentar que, en ese entierro, se ha enterrado la mitad del corazón. Y hoy en este Evangelio tan hermoso y lleno de esperanza, se nos cuenta el milagro que hace Jesús con su amigo, Lázaro. Un amigo entrañable por quien cuenta en más de un versículo del Evangelio que lloró por su muerte. Junto a Jesús hoy podremos vislumbrar y acoger la esperanza de algo que va más allá del duelo, la certeza de que Él estará siempre acompañándonos y llorando con nosotros. Puse de título el número 4. Y lo puse porque me ha resonado...

Estás allí

  La historia de este domingo de cuaresma, está llena de significado y de situaciones con las que podemos identificarnos en nuestra vida interior. Es la historia del encuentro con un hombre ciego y la de un milagro. Uno que no fue volver a ver, sino empezar a ver por primera vez.  No es una historia de un encuentro escondido entre ellos dos, sino que particularmente muestra personas que se asombran y otras que cuestionan lo que hizo Jesús. Una historia que me evocó al rezar lo que ocurre en nuestro camino de fe y de amistad con Cristo. Era un ciego de nacimiento acostumbrado a conocer la vida desde lo que le describían, asumir que habría colores y tamaños subjetivos de acuerdo a la percepción de los otros. Era un ciego que dependía de sus padres y de los demás y que se sentía tristemente condenado a vivir así el resto de su vida sin poder ver la luz. Un ciego de nacimiento como lo somos nosotros con tantas cegueras, tantas cosas que nunca hemos visto. Ciegos de ignoranci...

Mi pozo

  Un pozo de agua es esa fuente de la cual luego de cavar hondo podemos sacar algo tan necesario para no tener sed. Es una figura inspiradora para comprender lo que es remitirnos a esa fuente necesaria a la que acude todo ser humano para que, periódicamente, busque eso que lo mantiene vivo y feliz. Este domingo meditamos en el hermoso encuentro entre una mujer samaritana y Jesús, justamente en torno a un pozo. Esto me llevó a considerar que, así como fue a buscarla allí, también Jesús en todo momento nos busca, porque tiene sed de nosotros y nosotros tenemos sed de Él. Creo que todos tenemos un pozo en el corazón; uno que está allí, lo sintamos o no. Y que, a la vez, tenemos otro que es su reflejo, al que tenemos acceso y vemos de forma más concreta y cotidiana. Trataré de compartir esta experiencia en una oración que escribí. Espero que pueda ayudarnos a categorizar y meditar en algo tan hondo y profundo como el pozo que guardamos tú y yo. Juan 4, 5-42 Tengo un pozo al q...