Tuve el regalo de estar hace pocos días en un planetario en el Cuzco, estaba en medio de un bosque silencioso y un lugar acogedor y lleno de detalles. En este lugar vi cosas asombrosas. Y pude ver desde el telescopio constelaciones y muchas otras cosas. Pero lo que me dejó muy asombrada es que pude ver a la luna y al planeta saturno. Esperaba ver la Luna con su brillo habitual. Pero no me imaginé ver a Saturno con brillo también. Pregunté entonces por qué se veía brillando si era un planeta, y me explicaron que al igual que todos los planetas es iluminado por el sol, y la luz que veía era el brillo del sol. Fue una experiencia muy emocionante que me llenó de gratitud por la maravilla de una creación que va más allá de lo que ya es asombroso en nuestro propio planeta. Y hoy, al meditar sobre el Evangelio de este domingo, recordé con emoción aquella experiencia y descubrí una conexión que me hizo reflexionar: «Maestro, ¿Cuál es el mandamiento principal de la ley?». Él le dij...
Me encanta ver en los pasajes del Evangelio, como el de este domingo, cómo Jesús no se deja llevar por las presiones y exigencias de los demás. Tenía personas que le tenían envidia o que se sentían incómodas con su presencia, por lo cual lo buscaban de tal manera que, en la actualidad, hasta podría decirse que le hacían algo parecido al bullying : lo molestaban sistemáticamente y le ponían trampas para humillarlo y dejarlo mal ante los demás. En este pasaje se ve cómo le tendían una trampa para que dudara, se equivocara y terminara siendo rechazado: «En aquel tiempo, se retiraron los fariseos y llegaron a un acuerdo para comprometer a Jesús con una pregunta. Le enviaron algunos discípulos suyos, con unos herodianos, y le dijeron: “Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas el camino de Dios conforme a la verdad, sin que te importe nadie, porque no te fijas en apariencias. Dinos, pues, qué opinas: ¿Es lícito pagar impuesto al César o no?”. Comprendiendo su mala voluntad, le...