Cuando tenía 7 años, una madrugada de vacaciones dormía profundamente cuando sentí una voz amorosa que me habló al oído y me dijo: “¿Vamos al Cuzco?”. Era mi papá que me estaba despertando para alistarnos a realizar un lindo viaje de familia. Dormía muy bien, pero esa pregunta y el entusiasmo del viaje me despertó muy rápido. Muchas veces en nuestra vida podemos estar como dormidos o rutinizados en el día a día. Y puede pasar que nos olvidemos de esa voz buena que nos invita a experiencias que nos exigen, pero son mucho más importantes que seguir dormidos o en lo mismo… Jesús en el Evangelio de este domingo nos habla de 4 parábolas que nos siguen describiendo el Reino de Dios. Y las dos primeras hablan particularmente de esta analogía que me vino al corazón. Un tesoro, una perla muy fina que es tan valiosa que vale la pena dejar todo o vender todo para conseguirlo. Y entonces es un buen momento para sincerar el corazón, entrar en lo interior y preguntarnos con sinceridad: ¿...
Me gusta tener en el frigider agua de Jamaica. Hiervo el agua con canela, clavo de olor, cáscara de piña y al haber hervido lo separo del fuego para agregar las flores de Jamaica. Muy saludable, se los recomiendo. Y a la hora de llevarlo a una jarra toca usar un colador para dejar fuera las cáscaras, tronco de canela y demás. Y eso que cuelo, lo llevo luego a la basura. Y al meditar en la parábola de este domingo, me vino esa imagen. «El reino de los cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero, mientras los hombres dormían, un enemigo fue y sembró cizaña en medio del trigo y se marchó. Cuando empezaba a verdear y se formaba la espiga apareció también la cizaña. Entonces fueron los criados a decirle al amo: “Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde sale la cizaña?”. Él les dijo: “Un enemigo lo ha hecho”. Los criados le preguntan: “¿Quieres que vayamos a arrancarla?”. Pero él les respondió: “No, que al recoger la cizaña podéis arrancar tambi...