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Como el agua de jamaica...

Me gusta tener en el frigider agua de Jamaica. Hiervo el agua con canela, clavo de olor, cáscara de piña y al haber hervido lo separo del fuego para agregar las flores de Jamaica. Muy saludable, se los recomiendo. Y a la hora de llevarlo a una jarra toca usar un colador para dejar fuera las cáscaras, tronco de canela y demás. Y eso que cuelo, lo llevo luego a la basura. Y al meditar en la parábola de este domingo, me vino esa imagen. «El reino de los cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero, mientras los hombres dormían, un enemigo fue y sembró cizaña en medio del trigo y se marchó. Cuando empezaba a verdear y se formaba la espiga apareció también la cizaña. Entonces fueron los criados a decirle al amo: “Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde sale la cizaña?”. Él les dijo: “Un enemigo lo ha hecho”. Los criados le preguntan: “¿Quieres que vayamos a arrancarla?”. Pero él les respondió: “No, que al recoger la cizaña podéis arrancar tambi...
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Como una gota sobre piedra

  Una sola gota de agua cayendo sobre una piedra es la descripción de algo débil que parece no poder actuar sobre lo fuerte y duro. Si observamos el impacto por unas horas, nada cambia. Pero la física y el tiempo nos enseñan algo distinto: que la constancia vence a la dureza . Esa pequeña gota, desprovista de fuerza bruta pero armada con una persistencia inquebrantable, termina por vencer la resistencia de lo que parecía indestructible. Si esto puede ocurrir con nuestra fuerza de voluntad y nuestros pequeños esfuerzos hechos con amor y constancia, ¿Cómo serán las gotas de amor que Dios va derramando en nuestros corazones? La primera lectura de este domingo tiene una verdad hermosa que nos llevará a entender también la realidad de la que Jesús nos habla después: «Como bajan la lluvia y la nieve desde el cielo, y no vuelven allá sino después de empapar la tierra, de fecundarla y hacerla germinar, para que dé semilla al sembrador y pan al que come, así será mi palabra que sale d...

Como aves sin plumas

  Les invito a usar nuestra imaginación para proyectarnos a ser como un ave que ha volado muchos kilómetros y millas. Un ave que empieza a llegar a una zona de frío invierno, que se va agotando más y más. Un ave que empieza a ponerse más débil y que por el viento empieza a sentir que las plumas van desprendiéndose de ese cuerpo pequeño, esas plumas que son su fuerza para volar y protegerse de las inclemencias del clima. Imaginémonos ser esa ave que tiene que empezar a descender el poco vuelo que le resta para salvar su vida. Y en tierra, se ve desplumada, con frío, sola y con la necesidad de buscar alguna solución para vivir. Creo que en algún momento de nuestra vida hemos podido tener una experiencia parecida. Momentos en los que solo toca enfrentarnos con la realidad que vivimos. Momentos que podrían titularse: “la hora de la verdad”. Cuando llega la hora de la verdad, esa en la que no hay máscaras, bastones y corazas que protejan. Esos momentos en los que todas las barreras ...

Las matemáticas de Dios

  Si hiciéramos una comparación entre las matemáticas y nuestra vida, podríamos decir que rechazamos la resta y buscamos la multiplicación. Todo ser humano prefiere ganar y nadie quiere perder. ¿Y qué podríamos decir si en nuestra vida cristiana Jesús nos habla de un reto que rompe nuestra lógica interior? Él nos afirma que, a medida que demos la vida, la recibiremos y la ganaremos en abundancia. Pero como en las buenas operaciones, ésto es muy comprobable... Trataré de explicarme: Hay cosas en nuestra vida que nos llenan de vida. Son esas acciones que sacan lo mejor de nosotros; experiencias en las que vemos tanta necesidad o retos por delante, que nos volcamos hacia ellos con toda nuestra pasión y esfuerzo. Esa entrega y esfuerzo para dar lo mejor de nosotros por lograr una meta, una ayuda o un proyecto que hace mucho bien. Entonces ocurre algo extraño pero especial en nuestra atención y conciencia: perdemos la dimensión del tiempo. Nos olvidamos de que ya es hora de almorz...

Mas allá de la autoestima...

  La autoestima es una cualidad y una habilidad muy necesaria en nuestra vida. Muchas veces dejamos de arriesgarnos, de actuar o de hablar sencillamente porque no nos valoramos, no nos creemos capaces o tenemos un mal concepto de nosotros mismos. Este es un tema que me encanta y me ha tocado reflexionar y explicar de diversas formas a distintos grupos de personas. La autoestima es algo que se gana con el tiempo, con el autoconocimiento, con la decisión de arriesgarnos a mostrarnos tal como somos, con la aceptación propia y con la indispensable ayuda de Dios y de los demás. Sin embargo, creo que muchas veces se ha querido equiparar la autoestima con una especie de “poder personal”, según el cual, automáticamente, deberíamos dejar de temerles a los riesgos, a las personas que nos dañan o a los desafíos de la vida. Pero la verdad es que es ingenuo e implica una exigencia absurda asumir que llegará un momento en la vida en el que no le temamos a nada. Es imposible que algún día seamos ...

Rompecabezas

  Un juego que apasiona a muchos e impacienta a otros. Consiste en encontrar esa pieza que encaja en ese espacio. Implica concentración, lógica y estrategia para tomar en cuenta el color y forma porque solo existe aquella única pieza que encaja perfectamente. Estoy convencida que cuando Dios piensa en nosotros nos ha creado de tal manera que podamos ubicarnos en ese lugar. Y puede ser que haya como “niveles o tipos” de rompecabezas pues algunos lo son para circunstancias particulares de nuestra vida en las cuales crecemos y ganamos muchas experiencias que nos hacen madurar pues en ese lugar ganamos muchas riquezas con todo lo que vivimos. Otras nos permiten ubicarnos en etapas más prolongadas o situaciones más importantes de nuestra vida. Y aquellos rompecabezas que sencillamente definen nuestra esencia, nuestras opciones fundamentales y aquello que no es negociable para nuestra felicidad. Y siempre habrá una misión que cumplir que nos hace felices... Me pongo de ejemplo para q...