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Mas allá de la autoestima...

  La autoestima es una cualidad y una habilidad muy necesaria en nuestra vida. Muchas veces dejamos de arriesgarnos, de actuar o de hablar sencillamente porque no nos valoramos, no nos creemos capaces o tenemos un mal concepto de nosotros mismos. Este es un tema que me encanta y me ha tocado reflexionar y explicar de diversas formas a distintos grupos de personas. La autoestima es algo que se gana con el tiempo, con el autoconocimiento, con la decisión de arriesgarnos a mostrarnos tal como somos, con la aceptación propia y con la indispensable ayuda de Dios y de los demás. Sin embargo, creo que muchas veces se ha querido equiparar la autoestima con una especie de “poder personal”, según el cual, automáticamente, deberíamos dejar de temerles a los riesgos, a las personas que nos dañan o a los desafíos de la vida. Pero la verdad es que es ingenuo e implica una exigencia absurda asumir que llegará un momento en la vida en el que no le temamos a nada. Es imposible que algún día seamos ...
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Rompecabezas

  Un juego que apasiona a muchos e impacienta a otros. Consiste en encontrar esa pieza que encaja en ese espacio. Implica concentración, lógica y estrategia para tomar en cuenta el color y forma porque solo existe aquella única pieza que encaja perfectamente. Estoy convencida que cuando Dios piensa en nosotros nos ha creado de tal manera que podamos ubicarnos en ese lugar. Y puede ser que haya como “niveles o tipos” de rompecabezas pues algunos lo son para circunstancias particulares de nuestra vida en las cuales crecemos y ganamos muchas experiencias que nos hacen madurar pues en ese lugar ganamos muchas riquezas con todo lo que vivimos. Otras nos permiten ubicarnos en etapas más prolongadas o situaciones más importantes de nuestra vida. Y aquellos rompecabezas que sencillamente definen nuestra esencia, nuestras opciones fundamentales y aquello que no es negociable para nuestra felicidad. Y siempre habrá una misión que cumplir que nos hace felices... Me pongo de ejemplo para q...

Pan del cielo

  El pan es un alimento que todos valoramos. Siempre se ha comido en toda cultura y etapa de la historia. Un alimento tan sencillo, tan combinable, tan necesario y cercano. Y me encanta cuando, al hablar de una persona que queremos y admiramos, llegamos a decir: “Es más bueno que el pan…”. Hoy, que es la Solemnidad de Corpus Christi, me conmueve mucho que Jesús haya querido quedarse presente y vivo entre nosotros de esa manera: en un trigo que hecho sin levadura y sin sabor se hace pan. Y que, al estar consagrado, ese mismo pedazo de pan se convierta en el mejor alimento, en la mayor fortaleza y lo único que puede darnos vida plena. Un Pan que sana y cura toda dolencia. Un Pan que, siendo algo tan simple y sencillo, contiene al mismísimo Dios. Amor que nos invita a poder COMERLO para que no quepa duda que lo tenemos muy dentro y que estamos tocando el mismo cielo. Un misterio que no cabe en la cabeza, en el pecho ni en el corazón, porque es una entrega que desborda, que r...

Abrir el corazón

  Cuando era niña, me despertaba muy temprano los fines de semana, y me encantaba ir a la cama de mis papás para quedarme en medio de los dos. Les hacía preguntas, les contaba lo que estaba andando por mi cabeza o escuchaba lo que conversaban. A veces no había nada que decir, pero eran momentos que no se han borrado de mi alma porque en ellos me sentía protegida y amada por las personas que más amaba en este mundo. Recibir amor y seguridad, admirarlos y quererlos con todo mi corazón. Y hoy que celebramos la fiesta de la Santísima Trinidad, me evoca esta experiencia porque es una sencilla analogía de lo que estamos llamados a vivir. Hoy tomamos conciencia que estamos invitados a participar de este amor, poder estar en medio del amor entre el Padre y el Hijo con el amor del Espíritu. Un misterio que no se puede explicar. Pero un misterio que es indispensable por participar y vivir. Comprender este misterio es difícil, tal vez nos ayuden figuras que nos explicaron de niños: como e...

Los Regalos

  Hace poco recibí el regalo de una de las personas que más quiero. Uno que me encantó y que no me lo esperaba. Y al darle un abrazo grande de agradecimiento sincero, sentí cómo lo concreto de un regalo físico trae en realidad una experiencia más honda y feliz aún; pues eso que recibimos nos alegra y entusiasma, pero la intención, tiempo, detalle, esfuerzo y amor que puso esa persona es lo que más goza el corazón. Y es que creo que a todos nos encanta recibir un regalo de alguien querido, pero creo que, al recibirlo, evoca en el alma algo más importante, que es el recibir el amor de esa persona que tanto queremos.   Eso que no se ve, pero que marca el corazón y es más importante que el regalo recibido. Creo que esta es una pobre y muy corta analogía sobre lo que realmente hoy celebramos en Pentecostés, y espero pueda explicarme bien. Dios al mundo, se hizo Hombre y se hizo de carne y hueso. Lo vieron, tocaron sus llagas, le vieron comer y caminar con ellos. Pero al subir...

Nuestra Galilea

  Hay experiencias en nuestra vida que marcan, que son inolvidables y dejan huella. Experiencias que pueden definir nuestra forma de ver la vida, nuestras opciones y decisiones. Esos momentos de nuestra historia que nos pudieron llevar a ser y hacer lo que somos y vivimos en la actualidad. Hoy, en la Solemnidad de la Ascensión, las lecturas nos ofrecen un detalle muy hermoso del que hoy pude tomar conciencia. Y es que la primera lectura sobre la Ascensión ocurrió en Jerusalén, pero antes, Jesús les pide encontrarse con ellos en Galilea, que queda a 190 km de Jerusalén (4 o 6 días a pie). ¿Por qué? Allí todo comenzó. Galilea es el lugar del llamado a los primeros apóstoles en el mar de Tiberíades, donde empezó a hablar y darse a conocer. Donde Simón, Andrés, Juan y Santiago se convirtieron, dejando sus redes para empezar una vida nueva y plena. Y por ello en Galilea, quiso explicitarles su misión: «Se me ha dado todo poder en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced disc...