Esa es la medida de un grano de mostaza. Tan pequeña y a la vez capaz de crecer rápidamente hasta ser un arbusto con más de 4 metros. De una semilla así, es como hoy Jesús nos describe al reino de los cielos. Y es la lectura con la que hoy se recuerda a Santa Rosa de Lima. Una mujer enamorada de Dios, laica, catequista y cuidadora de los débiles. Una mujer llena de amor por los pobres que sabía hablar de su Amado con tanta pasión y fuerza sirviendo sin límites a todo necesitado. Hoy es un día para tomar conciencia una vez más que todos hemos sido llamados a ser santos desde el grano pequeño de nuestra vida. Llamados a serlo desde quienes somos, como somos y cuanto somos. Llamados a ser felices desde ya con lo recibido, regalado y conseguido. No es algo lejano, es un llamado hecho para nuestra medida que se alcanza con el ingrediente fundamental de nuestra libertad y la gracia infinita de Dios que nos quiere felices para siempre. Santa Rosa tuvo su centro de batalla en una pequeña...
Creo que estas semanas y meses las noticias de terremotos y catástrofes nos llevan a estar preparados para posibles siniestros. Ahora pensamos en el lugar más seguro donde permanecer ante un sismo y estamos alertas a noticias sobre el tema, pero también a evaluar temas en nuestra vida. Es un tiempo que puede recordarnos un poco esa sensación en la época de la pandemia. Fue un tiempo que mucha gente buscó a Dios nuevamente porque nos rodeaba la enfermedad, la muerte y la vulnerabilidad. Y tal vez también ahora todo esto nos puede llevar a revisar nuestras prioridades. Y vienen entonces preguntas importantes que podemos hacernos, que pueden evocar miedos y dudas sobre nuestro futuro. Y aún más esas preguntas sobre la muerte, sobre la vida eterna y nuestra relación con Dios y los demás. Me vino esta idea al meditar en este Evangelio del Domingo tan importante. Una historia en la que Jesús pide sinceridad a sus discípulos. Es como si evaluara y quisiera sincerar su relació...