Con mis amigas cercanas tenemos la buena costumbre de guardar la llave de la casa de la otra por si sea necesario entrar para algún favor de emergencia. Es para mí un símbolo de la confianza entre nosotras y de esa apertura y hermandad que vive entre nosotras. Y me vino esta referencia porque este domingo es el día del Buen Pastor, un domingo para recordar que Jesús al mostrarnos que es Aquel que nos guía, nos rescata y conduce a los verdes prados de la vida y del cielo; también nos dice que Él es la Puerta del redil de las ovejas. Pero en el redil de Jesús hay una gran diferencia: no hay necesidad de llaves. ¿Por qué? Para ello hemos de comprender cuál es el significado de la Puerta. Y me encantó la explicación que encontré en un texto, que les quiero compartir: “En las montañas de Judea del siglo I, los pastores construían rediles temporales para pasar la noche. Hacían un círculo con piedras apiladas y dejaban un pequeño espacio abierto para que entraran la...
Este domingo tenemos un Evangelio lleno de sentido, de símbolos y realidad humana. La historia de 2 discípulos confundidos y rendidos por la pena de ver a Jesús muerto. 2 discípulos que se parecen mucho a nosotros cuando la pena, la crisis, el fracaso, el duelo o el sin sentido invaden el corazón, la historia y el aire que respiramos. Una historia con 3 protagonistas: los discípulos y este Peregrino que se les aparece en el camino. ¿No es algo así lo que a todos nosotros nos ha ocurrido alguna vez en la vida? Ese vivir una situación en la que no encontramos salida, en la que desaparece la alegría y las tensiones o problemas pueden sobrepasarnos; en la que la palabra muerte está más cerca que la palabra vida y resurrección. Por ello hoy me queda resonando el profundo respeto, cariño y paciencia que tuvo Jesús con ellos. No se les aparece intempestivamente, se acerca como un peregrino más, como uno que está también en el camino de regreso, de decepción y...