Hace un tiempo tuve un sueño muy bonito en el que estaba volando. Tomaba impulso, y con esfuerzo y ganas podía elevarme más alto. Me sentía libre y sentía cómo el viento fresco me impulsaba a seguir haciéndolo. Hoy al rezar en el Evangelio de este domingo sobre las Bienaventuranzas, me vino el recuerdo de este sueño. El Espíritu me dio el regalo de comprender un poco más cómo el Señor nos quiere libres y que volemos alto. Libres porque podemos liberamos de cadenas o cintas delgada que puedan atarnos y atrasar nuestra felicidad. Este domingo tal vez sea ocasión para escuchar al Señor y cortar esas cintas o cadenas para volar alto con la fuerza del amor de Dios. Les comparto una oración que escribí. Espero que les ayude ver a las Bienaventuranzas como un verdadero camino de libertad y de amor que se logra cuando nos unimos a Él y tenemos puesta la mirada en el Sol, en lo alto y en lo verdaderamente importante. Soltemos lo que nos ata y volemos para ser felices desde ya y para...
Quienes me conocen, saben que disfruto todo lo que hago. Disfruto de las personas, de las misiones que Dios me encomienda, que amo mi vida consagrada y me apasiona ser profesora. Me encanta tanto la soledad como estar rodeada de gente y amigos. Amo estar a solas con Dios rezando y experimentando su amor en mi vida. ¡Me encanta todo! Entonces con sencillez y alegría les puedo confesar que tengo el regalo de ser una mujer feliz. He pasado por muchas cruces y retos, sufro con los demás y enfrentado pruebas de todo tipo; pero, a pesar de ello, me siento una mujer realizada, sabiendo que cada día podré serlo más y más. Todo en la vida me encanta, porque estoy convencida que todo tiene el encanto de su amor y la huella de la eternidad…. Les comparto esto porque estoy convencida de que todos hemos nacido para ser felices. Cada uno de nosotros posee dones, gustos, cualidades, colores y motivaciones únicas que nos permiten ser felices de una forma irrepetible. Dios sueña con n...