Uno de los misterios que más me remece y cuestiona en nuestra humanidad es la experiencia de nuestra fragilidad. Un misterio que se evidencia desde el inicio de nuestra vida, en ese recién nacido que depende tanto de su madre. Ese misterio cuando nuestra vida puede depender de un hilo, estando estables y tranquilos un día y el siguiente muy enfermos, quebrados o hasta perder la propia vida por un simple contagio o caída. Humanidad que evidencia grandezas y logros indescriptibles, que muestra una fuerza de voluntad capaz de lograr metas imposibles, pero que van tan de la mano con esa sensación de padecer el abandono, el desamparo, la necesidad y carencias. Una carencia material, en la salud, en la inestabilidad psicológica, o en esa fragilidad moral o espiritual. Ser fuertes en un momento y ser muy débiles en el siguiente. Quién no ha atravesado algún momento crítico o una situación difícil que nos llevó a sentirnos limitados. Que nos llevó a hacernos preguntas importantes, to...
Todos tenemos experiencias cotidianas que nos llenan de asombro y nos llevan a encontrarnos con la presencia de Dios en nuestra vida. Quiero compartirles mis propias experiencias sencillas y reales, que puedan animarles a descubrir las que están a su alrededor...