Me encanta tener abiertas las cuatro ventanas de mi casa. Así entra aire fresco, mejora la temperatura y se siente mejor la calidad del ambiente. Es como que estamos en más conectados con el exterior y no nos sentimos encerrados. Y además, todo se ilumina y se ve más claro. Al meditar el Evangelio de este domingo que nos pone el ejemplo de un leproso agradecido, me hizo pensar que el ser agradecidos es como mantener las ventanas del alma abiertas para acoger y saber valorar todo lo que somos y recibimos. Este pasaje del Evangelio describe la realidad de 10 hombres con lepra. Una enfermedad rechazada por los judíos, llevándolos a separarse de sus familias y la comunidad. No podían acercarse a nadie teniendo que pasar por la condena de la soledad. Y estos 10 leprosos al escuchar de Jesús y su poder, se atrevieron a buscarlo pasando vergüenza y humillaciones hasta poder encontrarlo. Y Jesús los curó, pero no como otras veces delante de sus discípulos, sino indicándoles que vayan a p...
Todos tenemos experiencias cotidianas que nos llenan de asombro y nos llevan a encontrarnos con la presencia de Dios en nuestra vida. Quiero compartirles mis propias experiencias sencillas y reales, que puedan animarles a descubrir las que están a su alrededor...