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Mostrando las entradas etiquetadas como Espíritu Santo

Los Regalos

  Hace poco recibí el regalo de una de las personas que más quiero. Uno que me encantó y que no me lo esperaba. Y al darle un abrazo grande de agradecimiento sincero, sentí cómo lo concreto de un regalo físico trae en realidad una experiencia más honda y feliz aún; pues eso que recibimos nos alegra y entusiasma, pero la intención, tiempo, detalle, esfuerzo y amor que puso esa persona es lo que más goza el corazón. Y es que creo que a todos nos encanta recibir un regalo de alguien querido, pero creo que, al recibirlo, evoca en el alma algo más importante, que es el recibir el amor de esa persona que tanto queremos.   Eso que no se ve, pero que marca el corazón y es más importante que el regalo recibido. Creo que esta es una pobre y muy corta analogía sobre lo que realmente hoy celebramos en Pentecostés, y espero pueda explicarme bien. Dios al mundo, se hizo Hombre y se hizo de carne y hueso. Lo vieron, tocaron sus llagas, le vieron comer y caminar con ellos. Pero al subir...

Paz

  No sé cuál ha sido la experiencia de ustedes al conocer a nuestro nuevo Papa León XIV. Yo me he sentido muy agradecida, conmovida y sorprendida por muchas razones que sería largo de explicar. Pero una experiencia constante, es haber experimentado una necesidad de prolongar el deseo y experiencia de paz que ha repetido de muchas formas desde su primer mensaje. Desear, buscar vivir y alentarnos a acoger la paz verdadera de Cristo Resucitado en un tiempo lleno de conflictos y divisiones. Una paz que necesitamos vivir y acoger desde el amor de Dios y la fuerza de su Espíritu. Y justo el Evangelio de este domingo, a una semana de la fiesta de Pentecostés nos habla de muchas cosas y también de la paz que nos da: “La paz os dejo, mi paz os doy; no os la doy yo como la da el mundo. Que no se turbe vuestro corazón ni se acobarde”. Jn 14,27   Y me llevó a meditar y contemplar una verdad que no debemos dejar de lado: que la paz va más allá de algo tranquilo, sin problemas ...

El misterio de la fragilidad

  ¿Quién puede sentirse ajeno ante este misterio? La fragilidad humana es un tema que tal vez se vuelve tabú para unos, evidente para otros y cuestionante para muchos. Es una de esas verdades que nos lleva a grandes preguntas. Y es que nuestra debilidad está frente a nosotros o mejor dicho dentro. La vivimos y la sufrimos todos. Unos para un tipo de circunstancias y otros para otras. Pero ningún ser humano con un poco de sentido común podría decir que se basta a sí mismo, que puede solucionarlo todo o que carece de defectos y limitaciones.   La fragilidad es una condición humana que en realidad puede traernos grandes bendiciones siempre y cuando la aceptemos en nuestra vida. Bien decía el Papa Francisco: “En la vida, reconocerse pequeño es el punto de partida para llegar a ser grande. Si lo pensamos bien, crecemos no tanto gracias a los éxitos y a las cosas que tenemos, sino, sobre todo, en los momentos de lucha y de fragilidad. Ahí, en la necesidad, maduramos; ahí abr...

Sobrepasados

  Han pasado 50 días de esta fiesta en la Iglesia que nos puede llenar de tanta esperanza. Tiempo para haber dado gracias a Dios por este amor, tan humilde, tan real, tan concreto, tan cercano, tan solidario, tan suyo…     Tiempo para creer que el dolor, la muerte y el pecado nunca tiene la última palabra. Tiempo para llenarnos de alegría porque hemos puesto nuestra confianza en un Dios tan personal que no deja de estar a nuestro lado, no deja de buscarnos y esperarnos para ser felices.     Pentecostés es una ocasión para reconocer que el AMOR que tiene el rostro de Cristo, tiene también una fuerza y una persona concreta a quien podemos dejar que entre a lo más hondo de nuestro espíritu. Es una fiesta para reconocer que hemos nacido para que todo pueda ser vivido, comprendido y gozado desde la categoría del AMOR… Algo que no es sólo teoría, sino que se hace concreto en lo cotidiano del día a día.     Amor que se percibe en toda ocasión y circ...