Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como tesoros

Un buen negocio...

  Hace unas semanas me tocó escuchar unas explicaciones sobre inversiones y formas de ahorro. Entonces llegué a la conclusión que son temas complicados y que admiro a las personas que saben dedicarse a ello. Pero también me quedé pensando sobre lo que implica poder realizar un buen negocio. Y uno bueno es aquel que nos permite obtener buenas ganancias con la menor inversión posible. Algo que se entiende en la vida financiera, pero que puede ser aplicado en nuestra vida.  Me vino a la mente este tema cuando leía en el Evangelio de hoy en el que Jesús les explicó a sus amigos sobre el mal negocio que es buscar los primeros puestos en un banquete. Si analizamos esto de alguna manera práctica, podríamos ver por ejemplo que, para tener estos puestos con el interés de ser bien considerados y atendidos, implica hacer el esfuerzo de llegar más temprano y sin tener claridad sobre quiénes serán nuestros compañeros de mesa. También implica que, probablemente, no podremos comportarnos...

Subirse al avión...

  Me subí ayer a un avión luego de mucho tiempo. Y empecé a comparar lo que se siente al subir a uno de estos y el subir a un carro o un bus. Y me acordé que hace poco leía en un artículo que por sorprendente que parezca, viajar en avión sigue siendo el medio de transporte más seguro. Así es… Y uso esta analogía porque creo que es algo así lo que puede suceder en nuestra vida interior. El carro o el bus serán aquellas experiencias que se ven, que se manejan y que ofrecen la posibilidad de “bajarse del carro” cuando estemos cansados, dolidos, desalentados o asustados. Pero es importante entender que aquello que es realmente valioso y fundamental en la vida, aquello innegociable y que podríamos buscarlo con todas nuestras fuerzas, siempre implicarán experiencias de exigencia, de esfuerzo, de renuncia y de diversos arrancones... porque vale la pena, pues los verdaderos tesoros cuestan. Es muy humano buscar la seguridad, el estar resguardados y a salvo. Algo que nos lleva más de u...

Los tesoros se guardan y meditan...

  ¡Cuántos lindos saludos deseando un feliz año!  Creo que la mayoría de ellos, tienen dos sutiles e indispensables ingredientes: la esperanza y la gratitud. Esperanza, cuando creemos y soñamos en un futuro mejor, que no depende de nuestras fuerzas y medios, sino del amor incondicional de Alguien más poderoso que nos quiere felices y mejores cada día. Gratitud, que brota de ese corazón que se asombra por la los dones recibidos y la  generosidad de aquellos que nos aman. Y una vez más, María me conmueve y sorprende. Ella, a quien se le dedica este primer día del año, me habla en este Evangelio de cómo encarnó la esperanza y gratitud ante la vida y ante los misterios del amor de Dios desde esa disposición de vida que resume así:  “María por su parte guardaba todas estas cosas y las meditaba en su corazón” Lc 2,19 María guardaba todas estas cosas: pues quien guarda algo sabe lo importante que es para ocupar un lugar valioso. Guarda aquello que atesora para ha...