Les animo a contemplar esta historia que me lleva a pensar en la mía y la de todo ser humano. En la que me encuentro e identifico con el camino de todo aquel que busca aliviar la verdadera sed. Historia la de aquellos que como tú y yo se supieron necesitados y frágiles. Que buscaron y preguntaron lo necesario para comprender el misterio de sus vidas. Historia la de aquellos que se encuentran con amigos y hermanos que nos dicen con sinceridad lo que hemos de cambiar y en lo que hemos de confiar. Esas personas imperfectas, que sin ser Dios nos pueden llevar a Él. Personas como Juan quien les ofreció bautizarse con agua, esta agua fresca para ser mejores, para lavar lo necesario que nos lleve a ver con claridad nuestras vidas y nuestra historia. Cuántas veces hemos recibido las bondades de esta agua fresca venida de buenas personas. Juanes Bautistas que con el agua ofrecida nos ayudaron a aliviar miedos, refrescar y calmar la tensión de los problemas. Agua que apagó el incendi...
Todos tenemos experiencias cotidianas que nos llenan de asombro y nos llevan a encontrarnos con la presencia de Dios en nuestra vida. Quiero compartirles mis propias experiencias sencillas y reales, que puedan animarles a descubrir las que están a su alrededor...