En estos días pude encontrarme con personas que me dieron un testimonio sobre la fuerza del amor. Corazones que se vencían a sí mismos para ayudar y entregarse con todo su ser. Madres ancianas aceptando su fragilidad y dejándose ayudar para ver felices a los suyos, mujeres sacrificando sus espacios de descanso para sacar adelante a lo que aman, esposos dispuestos a tener un trabajo más difícil con el fin de tener a su familia contenta y estable. Actitudes que me conmovían, porque me mostraban que el amor puede estar por encima del orgullo, de los propios gustos o de todo aquello que les pueda dar seguridad y control sobre las cosas. Me acordé de estos testimonios cuando rezaba el Evangelio de este domingo, 2da semana de Adviento, en la que se habla del testimonio de Juan Bautista y lo describen como un profeta que vive y grita en el desierto: “Una voz grita en el desierto: "Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos”.” Mc. 1,3 Me puse entonces a pensar cómo es l...
Todos tenemos experiencias cotidianas que nos llenan de asombro y nos llevan a encontrarnos con la presencia de Dios en nuestra vida. Quiero compartirles mis propias experiencias sencillas y reales, que puedan animarles a descubrir las que están a su alrededor...