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Mostrando las entradas etiquetadas como Seguridad en Dios

Seguridad

  Esta es una palabra que, aunque pensemos no tenerla muy presente en el diccionario de la vida, sí lo está… Creo que la búsqueda de seguridad motiva gran parte de nuestras acciones; su ausencia genera carencias y problemas, y su presencia define nuestras decisiones. Todos, sin importar cuán autosuficientes seamos, necesitamos sentirnos protegidos y seguros. Y es que la experiencia de vulnerabilidad, de sentirnos frágiles y desprotegidos es una experiencia que puede hacernos sentir incompletos e insatisfechos a pesar de ser algo tan humano y comprensible. Nadie disfruta la inseguridad. ¿Cómo podría gustarnos un estado que nos enfrenta directamente con el miedo al sufrimiento y a nuestra propia finitud? Pero es una condición que nos acompañará hasta el fin de nuestros días.  Sin embargo, hay formas de llevar esta condición tan nuestra. Creo que hay personas que pueden vivir en una mentira, pensando que no necesitan de nadie, que se bastan a si mismos y que además deben ...

Más allá del asombro

  Más de una vez al rezar el pasaje de la Transfiguración, busqué ponerme en el lugar de Pedro, Santiago y Juan que fueron llevados por Jesús al Monte Tabor para verle glorioso, “con el rostro brillante como el sol y los vestidos blancos como la luz”. Experiencia en la que el asombro unido a un gozo muy profundo, hizo decir a Pedro estas palabras: “qué bueno es estar aquí, si quieres hagamos tres tiendas”. Como que fue lo primero que le brotó decir, porque la emoción ya no podía contenerse. Un sentimiento muy fuerte en el que Pedro no quería dirigirse a sus amigos con frases como: “¿están viendo lo mismo que yo?” o “no puedo creer lo que estoy viendo…”. A Pedro le brotaba dirigirse a Aquel que es Dios, a quien tanto le conoce y sabe lo que puede estar habitando en su corazón. Pero entonces, este asombro no solo continuó viendo la presencia de Moisés y Elías que dialogaban junto a Él. Vino luego otra experiencia más fuerte aún: “Todavía estaba hablando, cuando una nube luminos...

Estar perdidos...

  Me he perdido de niña varias veces, pero la vez que verdaramente estuve muy asustada fue una vez de adulta.  Era una tarde-noche en un país lejano con un idioma que no conocía. Estaba totalmente desubicada, sin dinero ni teléfono para comunicarme. Sabía una sola ruta de bus para llegar y lo había perdido de vista. Las personas alrededor se desentendían y se enojaban mucho si me acercaba hablando inglés para pedir ayuda. Se me ocurrieron muchas formas de expresarme y otras soluciones, pero iba oscureciendo esa tarde de invierno y ya no sabía qué más hacer. La inseguridad crecía. Saqué varias moralejas para la próxima vez, pero no tenía idea qué ruta tomar para ir caminando hacia un lugar más iluminado y poblado. Sólo me dio para ubicar una calle ancha y empecé a caminar encomendándome a Dios. Una hora despúes, vi a lo lejos la movilidad que nos trasladaba en el turismo por la ciudad. Y entonces hice muchas señales para que me vean. Gracias a Dios, el bus me vio, paró y subí p...