Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como Miedo

Rebalsados...

  ¿Cómo se puede describir una sed saciada? ¿Cómo describir el hambre profundo que está satisfecho a la vez? ¿Cómo describir esa necesidad profunda, honda y constante que, a la vez, es colmada y hasta rebalsada? Hoy queridos amigos no me viene una historia o comparación. Hoy les digo con sinceridad que solo me brota una profunda gratitud por un misterio de amor que nunca se puede explicar bien. Como bien se podría decir: las palabras son vivencias a medias, y las vivencias, misterios humanos y divinos a medias comprendidos. Y es que hoy me ha conmovido mucho ver la ilación y la riqueza de las 4 lecturas del domingo. Isaías, que habla de esa sed y hambre a la que Dios ofrece todo, mucho y gratis: “Esto dice el Señor: «Oíd, sedientos todos, acudid por agua; venid, también los que no tenéis dinero: comprad trigo y comed, venid y comprad, sin dinero y de balde, vino y leche”. Is. 55,1-2 La respuesta al salmo que dice: “Dios extiende su mano para saciarnos”. Esta carta de P...

Mas allá de la autoestima...

  La autoestima es una cualidad y una habilidad muy necesaria en nuestra vida. Muchas veces dejamos de arriesgarnos, de actuar o de hablar sencillamente porque no nos valoramos, no nos creemos capaces o tenemos un mal concepto de nosotros mismos. Este es un tema que me encanta y me ha tocado reflexionar y explicar de diversas formas a distintos grupos de personas. La autoestima es algo que se gana con el tiempo, con el autoconocimiento, con la decisión de arriesgarnos a mostrarnos tal como somos, con la aceptación propia y con la indispensable ayuda de Dios y de los demás. Sin embargo, creo que muchas veces se ha querido equiparar la autoestima con una especie de “poder personal”, según el cual, automáticamente, deberíamos dejar de temerles a los riesgos, a las personas que nos dañan o a los desafíos de la vida. Pero la verdad es que es ingenuo e implica una exigencia absurda asumir que llegará un momento en la vida en el que no le temamos a nada. Es imposible que algún día seamos ...

Curando nuestros miedos...

  Dejar las puertas bien cerradas es una actitud de protección. De los ladrones, del vandalismo, a invadir nuestra privacidad o por una obsesión a tener todo cuidado. Por sanas o no tan sanas razones.  Puertas cerradas en nuestras casas, como otras veces las de nuestras vidas. La pregunta es ¿Por qué? Y la sencilla y complicada respuesta será algo tan humano y a veces difícil de abordar: el MIEDO.  De tantas formas: como al fracaso, al abandono, al rechazo, al conflicto, a la humillación, al ataque, al sufrimiento, a reventar de cansancio, a la inseguridad del cambio, a la enfermedad, a la debilidad, al duelo, a la soledad, a los líos y en fin… otros más. Cada uno sabe bien a qué. Lo que queda en común, es que muchas de nuestras actitudes o decisiones pueden venir de ellos. Y entonces, cerraremos esa puerta para evitar que se haga realidad aquel temor. El evangelio de este segundo domingo de Pascua en el que también celebramos el de la Divina Misericordia, es ocas...

Más allá del asombro

  Más de una vez al rezar el pasaje de la Transfiguración, busqué ponerme en el lugar de Pedro, Santiago y Juan que fueron llevados por Jesús al Monte Tabor para verle glorioso, “con el rostro brillante como el sol y los vestidos blancos como la luz”. Experiencia en la que el asombro unido a un gozo muy profundo, hizo decir a Pedro estas palabras: “qué bueno es estar aquí, si quieres hagamos tres tiendas”. Como que fue lo primero que le brotó decir, porque la emoción ya no podía contenerse. Un sentimiento muy fuerte en el que Pedro no quería dirigirse a sus amigos con frases como: “¿están viendo lo mismo que yo?” o “no puedo creer lo que estoy viendo…”. A Pedro le brotaba dirigirse a Aquel que es Dios, a quien tanto le conoce y sabe lo que puede estar habitando en su corazón. Pero entonces, este asombro no solo continuó viendo la presencia de Moisés y Elías que dialogaban junto a Él. Vino luego otra experiencia más fuerte aún: “Todavía estaba hablando, cuando una nube luminos...

¿A qué le temo?

  Si vamos a cosas simples: sin dudar, yo a los ratones. ¡Es irracional! ....pero les tengo mucho miedo… Pero la pregunta necesaria, importante y sincera en este día, es sobre esos más hondos, que pueden marcar la forma de aproximarnos a la vida y también a la muerte… En el Evangelio de este domingo, Jesús nos alienta a qué sí y a qué no temer: “No tengáis miedo a los hombres, porque nada hay cubierto que no llegue a descubrirse; nada hay escondido que no llegue a saberse. … No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. No, temed al que puede destruir con el fuego alma y cuerpo”. Mt 10, 26-28 Y bueno, con sinceridad podríamos responderle: “… es que Señor, es muy fácil escucharlo o decirlo, pero difícil vivirlo”. (Aunque, también podría venirnos a la memoria esa muerte que Jesús decidió pasar por amor a nosotros). El miedo es muy humano, especialmente cuando puede ponerse en juego nuestra seguridad, nuestra vida y lo que más nos importa. Miedo ...

Levántate

  Fue un hombre bueno y fiel. Valiente y consecuente con la verdad que enseñaba, a pesar de tener 400 hombres en su contra. Habló de Dios con su vida y palabras mostrando hasta con milagros que el de Israel era el Dios verdadero. Fue testigo de la obra y presencia fuerte de Dios, a quien le hablaba claramente. Un instrumento de Dios y un hombre de fe. Pero un día al recibir la amenaza de muerte de una mujer poderosa, se dejó llevar por el miedo, decidió esconderse y huir al desierto… Huyó físicamente, pero también le brotó un desierto interior. Parece haberse olvidado tantas muestras del poder de Dios siendo incluso testigo de milagros. Y Elías no fue capaz de sobreponerse. Le ganó el desánimo, la tristeza, la impaciencia y el miedo. Sintió que ya no podía seguir adelante y hasta deseó la muerte. Y así rendido, se quedó dormido bajo un árbol ¿No será que podemos identificarnos con él en más de una situación? Sentirnos también amenazados de distintas maneras. La de un futuro...