Sea intensa o simple, todos queremos experimentar la alegría. Es una de las emociones básicas de nuestra humanidad, que nos puede llevar a disponer nuestra vida de otra manera. Es esa emoción que nos puede llevar a ver las cosas con luz y colores más vivos y a darnos fuerza para realizar tareas difíciles. Es la que nos permite pasar situaciones difíciles de una forma más llevadera. Es un estado de ánimo que lleva a despertarnos y levantarnos con ganas de lograr grandes metas y la que nos ayuda a poder ser agradecidos con los que recibimos. Es una emoción que nos abre los oídos y todos los sentidos de tal manera que podemos disfrutar dulcemente de las cosas más sencillas de la vida y de nuestra vida cotidiana. Es esa emoción que nos lleva al asombro y en la que nos sentimos más cercanos a los niños. Todos alguna vez en la vida hemos tenido esa experiencia tan agradable de haber estado necesitando algo importante y llegó. Y al recibirlo sentimos la sensación de que ha encajado ...
Todos tenemos experiencias cotidianas que nos llenan de asombro y nos llevan a encontrarnos con la presencia de Dios en nuestra vida. Quiero compartirles mis propias experiencias sencillas y reales, que puedan animarles a descubrir las que están a su alrededor...