Tiene 8 años, muy inteligente, con una personalidad que conquista y engancha, líder y muy persuasivo. Es un niño especial de quien me contaron hace pocos días que cuando se presenta, dice que “tiene dos casas en Lima, dos en Arequipa, una en Nueva York y una en la Playa”. En realidad son las de sus papás, abuelos y tíos. Pero es gracioso cómo asume que con estar en ellas o por ser de alguien cercano, ya es su propiedad. Nos causa risa y ternura sabiendo que viene de un niño. Pero al pensar que los adultos a veces nos creemos dueños o autores de lo que no es nuestro, me recordó lo que Jesús nos enseña este domingo. Es una parábola dolorosa, contada por Jesús. Pero que grafica lo que puede pasarnos a ti y a mí. La historia empieza así : "Había un propietario que plantó una viña , la rodeó con una cerca , cavó en ella un lagar , construyó la casa del guarda , la arrendó a unos labradores y se marchó de viaje”. ...
Todos tenemos experiencias cotidianas que nos llenan de asombro y nos llevan a encontrarnos con la presencia de Dios en nuestra vida. Quiero compartirles mis propias experiencias sencillas y reales, que puedan animarles a descubrir las que están a su alrededor...