Entras libremente, porque Tú no te detienes. Entras y avanzas para alcanzar el camino de nuestra salvación. Tú, apasionado por nosotros Tú, divino y humano. Divino y cercano. Tú, que decides llegar hasta el calvario para amarnos hasta el extremo. Tú, que en el Pan partido nos darás el anticipo de tu Pascua. Tú, que decides en ese sí entregarte, a pesar del pavor. Tú, el que me salvas, me sanas y lo das todo por amor. Tu sí a la muerte injusta Tu sí a la soledad y desgarro del corazón Tu sí con ese amor indisolublemente humano y eterno para que cada gota de tu sangre sea por cada gota de mi culpa para que cada gota de tu sangre sea por cada gota de mis lágrimas. Hoy caminas a las puertas de Jerusalén para acabar en la puerta de sepulcro. Hoy caminas con la conciencia clara de que, por mí, llegarás a lo más oscuro y a la muerte más profunda. Hoy caminas a la Jerusalén del mundo para que con tu muerte y resurrección acab...
Todos tenemos experiencias cotidianas que nos llenan de asombro y nos llevan a encontrarnos con la presencia de Dios en nuestra vida. Quiero compartirles mis propias experiencias sencillas y reales, que puedan animarles a descubrir las que están a su alrededor...