Cuando estás con esa persona a quien le tienes toda la confianza del mundo, esa persona incondicional que tan bien te conoce, es como que no mides las horas y el espacio. Hay una experiencia tan grande de libertad y seguridad, que aunque esté físicamente más o menos cerca, hay una certeza de encuentro constante. Es una presencia que no es rutina, sino una presencia fresca, noble y sencilla. Una presencia que no requiere de anuncios, no toca el timbre de tu casa o no hace bulla al acercarse. Una presencia que va más allá de la presencia física, porque es un encuentro que atraviesa barreras y murallas. Espero de corazón que todos hayamos podido experimentar este encuentro y presencia con esas personas que no se van de nuestra vida porque son parte de ella. Hoy al rezar las lecturas del domingo, me dejó resonando el tesoro que es experimentar la presencia de Dios en mi vida. Para mí ésta es una de las experiencias humanas que más me remiten al amor de Dios y de los demás. En l...
Todos tenemos experiencias cotidianas que nos llenan de asombro y nos llevan a encontrarnos con la presencia de Dios en nuestra vida. Quiero compartirles mis propias experiencias sencillas y reales, que puedan animarles a descubrir las que están a su alrededor...