Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como sufrimiento

En la brisa suave...

  Cuando estás con esa persona a quien le tienes toda la confianza del mundo, esa persona incondicional que tan bien te conoce, es como que no mides las horas y el espacio. Hay una experiencia tan grande de libertad y seguridad, que aunque esté físicamente más o menos cerca, hay una certeza de encuentro constante. Es una presencia que no es rutina, sino una presencia fresca, noble y sencilla. Una presencia que no requiere de anuncios, no toca el timbre de tu casa o no hace bulla al acercarse. Una presencia que va más allá de la presencia física, porque es un encuentro que atraviesa barreras y murallas. Espero de corazón que todos hayamos podido experimentar este encuentro y presencia con esas personas que no se van de nuestra vida porque son parte de ella. Hoy al rezar las lecturas del domingo, me dejó resonando el tesoro que es experimentar la presencia de Dios en mi vida. Para mí ésta es una de las experiencias humanas que más me remiten al amor de Dios y de los demás. En l...

Como aves sin plumas

  Les invito a usar nuestra imaginación para proyectarnos a ser como un ave que ha volado muchos kilómetros y millas. Un ave que empieza a llegar a una zona de frío invierno, que se va agotando más y más. Un ave que empieza a ponerse más débil y que por el viento empieza a sentir que las plumas van desprendiéndose de ese cuerpo pequeño, esas plumas que son su fuerza para volar y protegerse de las inclemencias del clima. Imaginémonos ser esa ave que tiene que empezar a descender el poco vuelo que le resta para salvar su vida. Y en tierra, se ve desplumada, con frío, sola y con la necesidad de buscar alguna solución para vivir. Creo que en algún momento de nuestra vida hemos podido tener una experiencia parecida. Momentos en los que solo toca enfrentarnos con la realidad que vivimos. Momentos que podrían titularse: “la hora de la verdad”. Cuando llega la hora de la verdad, esa en la que no hay máscaras, bastones y corazas que protejan. Esos momentos en los que todas las barreras ...

Amor y dolor...

  Creo que uno de los misterios más grandes de todo ser humano es el sufrimiento. Una realidad que no buscamos, pero que está. Dolores injustos, justos, comprensibles, sorpresivos, profundos, pasajeros, áridos, eternos, fugaces. Esos que crecieron a lo largo del tiempo, esas enfermedades, duelos, soledades, impotencias, angustias, ofensas, noticias o defectos personales. Desde los más hondos que parece que nos quitan la voz, que nos nubla los sentidos y nos hace perder la dimensión del tiempo, como aquellos simples y pasajeros que se asemejan a un incón en el dedo más pequeño. Esos que vienen de factores externos o los que se originan dentro del alma. Dolores de tantas formas y dimensiones, pero con una característica común: nos dejan huella, pues luego de ellos no somos los mismos. Creo que es necesario aceptar que es imposible sacarlos de nuestra vida y mucho que se irán echándole la culpa a Dios o a los demás. Sencillamente están, seamos cristianos, ateos, jóvenes o anci...

Si retrocediera el tiempo…

  Si retrocediera el tiempo… … ¿Qué es lo que dejaría de vivir? Creo que todos en algún momento de nuestra vida podríamos hacernos esta pregunta tan humana y comprensible. Pregunta que puede hacerse más cercana cuando estamos pasando un momento difícil, una prueba dolorosa o no sabemos cómo hemos llegado a este momento. Y sin tener que buscar culpables, creo que cualquier corazón herido o probado diría con sinceridad que no quiere sufrir o atravesar aquella situación. Pero tal vez a medida que pasan los años vaya de la mano con una verdad: La vida es así y algo nos puede dejar de enseñanza… Hoy al rezar el Evangelio de este domingo, lleno de tantas verdades, de frases exigentes y muestras de amor de Cristo, me llevó a quedarme con esto que nos dijo: “En verdad os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; si muere, produce mucho fruto”. (Jn 12,24) Pero para variar me vino la pregunta curiosa de cómo es la muerte de un grano para que naz...

Le puso un nombre y la llenó de color...

Me imagino que tanto ustedes como yo recibimos en estos días más noticias sobre alguien cercano que está sufriendo de alguna manera. Es algo que siempre pasa en la vida, pero no podemos negar que en el contexto que vive ahora nuestra humanidad, existe una mayor conciencia de las experiencias de pena y dolor … El porqué del sufrimiento ha sido una gran interrogante para todo ser humano. Cuántas preguntas sin resolver cuando nos toca atravesar una situación de tensión, pena o de esas experiencias difíciles que no sabemos cómo terminarán. Esa sensación de pasar por un callejón oscuro en el que parece que es lo mismo tener los ojos cerrados o abiertos porque no se ve la salida ni lo que hay a nuestro alrededor. Y pensando en las distintas actitudes que uno puede tomar ante ésto, me acordé que desde niña me acostumbré a tener un hábito que con los años entendí que no era bueno. Aprendí a evadir: a pensar o hacer otra cosa para no aceptar la pena que sentía. Y con el tiempo y mi vida cri...