La historia de este domingo de cuaresma, está llena de significado y de situaciones con las que podemos identificarnos en nuestra vida interior. Es la historia del encuentro con un hombre ciego y la de un milagro. Uno que no fue volver a ver, sino empezar a ver por primera vez. No es una historia de un encuentro escondido entre ellos dos, sino que particularmente muestra personas que se asombran y otras que cuestionan lo que hizo Jesús. Una historia que me evocó al rezar lo que ocurre en nuestro camino de fe y de amistad con Cristo. Era un ciego de nacimiento acostumbrado a conocer la vida desde lo que le describían, asumir que habría colores y tamaños subjetivos de acuerdo a la percepción de los otros. Era un ciego que dependía de sus padres y de los demás y que se sentía tristemente condenado a vivir así el resto de su vida sin poder ver la luz. Un ciego de nacimiento como lo somos nosotros con tantas cegueras, tantas cosas que nunca hemos visto. Ciegos de ignoranci...
Todos tenemos experiencias cotidianas que nos llenan de asombro y nos llevan a encontrarnos con la presencia de Dios en nuestra vida. Quiero compartirles mis propias experiencias sencillas y reales, que puedan animarles a descubrir las que están a su alrededor...