Qué interesante y actual es lo que Jesús nos ha enseñado en el Evangelio de este domingo, ese alentarnos a no quedarnos en las formas y costumbres. No es que no sean buenas y sanas muchas de ellas, pero más que un “o” es un “y”, que sobretodo nos pide hacer el bien sin dejar de cultivar lo que sale desde dentro de nuestro corazón: «Escuchad y entended todos: nada que entre de fuera puede hacer al hombre impuro; lo que sale de dentro es lo que hace impuro al hombre. Porque de dentro, del corazón del hombre, salen los pensamientos perversos, las fornicaciones, robos, homicidios, adulterios, codicias, malicias, fraudes, desenfreno, envidia, difamación, orgullo, frivolidad. Todas esas maldades salen de dentro y hacen al hombre impuro». Mc. 7, 21-23 Me puse a pensar entonces lo que ésto implica en diferentes aspectos de la vida. Por ejemplo, ese mal hábito de echar la culpa a los demás por lo que nos sucede para justificar nuestros errores. Ese pensar que la raíz de los pr...
Todos tenemos experiencias cotidianas que nos llenan de asombro y nos llevan a encontrarnos con la presencia de Dios en nuestra vida. Quiero compartirles mis propias experiencias sencillas y reales, que puedan animarles a descubrir las que están a su alrededor...