Les invito a usar nuestra imaginación para proyectarnos a ser como un ave que ha volado muchos kilómetros y millas. Un ave que empieza a llegar a una zona de frío invierno, que se va agotando más y más. Un ave que empieza a ponerse más débil y que por el viento empieza a sentir que las plumas van desprendiéndose de ese cuerpo pequeño, esas plumas que son su fuerza para volar y protegerse de las inclemencias del clima. Imaginémonos ser esa ave que tiene que empezar a descender el poco vuelo que le resta para salvar su vida. Y en tierra, se ve desplumada, con frío, sola y con la necesidad de buscar alguna solución para vivir. Creo que en algún momento de nuestra vida hemos podido tener una experiencia parecida. Momentos en los que solo toca enfrentarnos con la realidad que vivimos. Momentos que podrían titularse: “la hora de la verdad”. Cuando llega la hora de la verdad, esa en la que no hay máscaras, bastones y corazas que protejan. Esos momentos en los que todas las barreras ...
Todos tenemos experiencias cotidianas que nos llenan de asombro y nos llevan a encontrarnos con la presencia de Dios en nuestra vida. Quiero compartirles mis propias experiencias sencillas y reales, que puedan animarles a descubrir las que están a su alrededor...