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Mostrando las entradas etiquetadas como gracia de Dios

1 milímetro

  Esa es la medida de un grano de mostaza. Tan pequeña y a la vez capaz de crecer rápidamente hasta ser un arbusto con más de 4 metros. De una semilla así, es como hoy Jesús nos describe al reino de los cielos. Y es la lectura con la que hoy se recuerda a Santa Rosa de Lima. Una mujer enamorada de Dios, laica, catequista y cuidadora de los débiles. Una mujer llena de amor por los pobres que sabía hablar de su Amado con tanta pasión y fuerza sirviendo sin límites a todo necesitado. Hoy es un día para tomar conciencia una vez más que todos hemos sido llamados a ser santos desde el grano pequeño de nuestra vida. Llamados a serlo desde quienes somos, como somos y cuanto somos. Llamados a ser felices desde ya con lo recibido, regalado y conseguido. No es algo lejano, es un llamado hecho para nuestra medida que se alcanza con el ingrediente fundamental de nuestra libertad y la gracia infinita de Dios que nos quiere felices para siempre. Santa Rosa tuvo su centro de batalla en una pequeña...

Como una gota sobre piedra

  Una sola gota de agua cayendo sobre una piedra es la descripción de algo débil que parece no poder actuar sobre lo fuerte y duro. Si observamos el impacto por unas horas, nada cambia. Pero la física y el tiempo nos enseñan algo distinto: que la constancia vence a la dureza . Esa pequeña gota, desprovista de fuerza bruta pero armada con una persistencia inquebrantable, termina por vencer la resistencia de lo que parecía indestructible. Si esto puede ocurrir con nuestra fuerza de voluntad y nuestros pequeños esfuerzos hechos con amor y constancia, ¿Cómo serán las gotas de amor que Dios va derramando en nuestros corazones? La primera lectura de este domingo tiene una verdad hermosa que nos llevará a entender también la realidad de la que Jesús nos habla después: «Como bajan la lluvia y la nieve desde el cielo, y no vuelven allá sino después de empapar la tierra, de fecundarla y hacerla germinar, para que dé semilla al sembrador y pan al que come, así será mi palabra que sale d...

Rompecabezas

  Un juego que apasiona a muchos e impacienta a otros. Consiste en encontrar esa pieza que encaja en ese espacio. Implica concentración, lógica y estrategia para tomar en cuenta el color y forma porque solo existe aquella única pieza que encaja perfectamente. Estoy convencida que cuando Dios piensa en nosotros nos ha creado de tal manera que podamos ubicarnos en ese lugar. Y puede ser que haya como “niveles o tipos” de rompecabezas pues algunos lo son para circunstancias particulares de nuestra vida en las cuales crecemos y ganamos muchas experiencias que nos hacen madurar pues en ese lugar ganamos muchas riquezas con todo lo que vivimos. Otras nos permiten ubicarnos en etapas más prolongadas o situaciones más importantes de nuestra vida. Y aquellos rompecabezas que sencillamente definen nuestra esencia, nuestras opciones fundamentales y aquello que no es negociable para nuestra felicidad. Y siempre habrá una misión que cumplir que nos hace felices... Me pongo de ejemplo para q...

Los Regalos

  Hace poco recibí el regalo de una de las personas que más quiero. Uno que me encantó y que no me lo esperaba. Y al darle un abrazo grande de agradecimiento sincero, sentí cómo lo concreto de un regalo físico trae en realidad una experiencia más honda y feliz aún; pues eso que recibimos nos alegra y entusiasma, pero la intención, tiempo, detalle, esfuerzo y amor que puso esa persona es lo que más goza el corazón. Y es que creo que a todos nos encanta recibir un regalo de alguien querido, pero creo que, al recibirlo, evoca en el alma algo más importante, que es el recibir el amor de esa persona que tanto queremos.   Eso que no se ve, pero que marca el corazón y es más importante que el regalo recibido. Creo que esta es una pobre y muy corta analogía sobre lo que realmente hoy celebramos en Pentecostés, y espero pueda explicarme bien. Dios al mundo, se hizo Hombre y se hizo de carne y hueso. Lo vieron, tocaron sus llagas, le vieron comer y caminar con ellos. Pero al subir...

No hay imposibles para Dios...

    Tuve estas semanas una experiencia muy fuerte de ver el dolor de una familia ante el accidente de su hijo. Una experiencia en la que tocaba ponernos en manos de Dios con confianza y esperanza. Pero experiencia en la que como familia de nuestro colegio, se tornó en una experiencia honda de fe, de oración con insistencia y de vivir la esperanza de los niños. Ver a los más pequeños de inicial, a todos los estudiantes, los profesores y padres de familia rezando con mucha fe por su pronta recuperación. Y ver cómo poco a poco, este estudiante ha ido recuperándose. Experiencia en la brota dar gracias a Dios de todo corazón por escuchar nuestra oración, en la que también queríamos confiar en sus planes y momentos. Experiencia espiritual que ha quedado grabada en mi corazón y en la de nuestra escuela. Y justo rezando el Evangelio de este domingo me encuentro con dos bellísimos pasajes que narran el poder de Dios, la fuerza de ese pedir con insistencia y confianza. Dos pasajes que n...

¿Cuánto vale 1 talento?

  Valía lo equivalente a 6,000 días de trabajo o 34 kg de plata. Era muchísimo dinero. Historia la de este domingo, en la que el buen señor confiando en sus siervos, les deja mucho dinero. Una historia análoga a lo que vivimos, pero que no tiene punto de comparación con lo recibido de nuestro Señor. No es dinero, aunque un poco también. Son tantos regalos recibidos, que además no se pueden comprar porque valen más que los días de la eternidad… Rezando un poco, empecé a escribir ingenuamente una lista de tantos regalos recibidos por Él. Regalos que tú también has recibido y que no se limita a lo que muchas veces hemos aprendido en esta parábola sobre nuestras cualidades y dones. Ellos son también invalorables, pero hay muchísimo más. Tantos como la propia vida, la salud, la capacidad de amar, el ser conscientes, la libertad, la bondad, la verdad, la belleza, la presencia de Dios en nuestras vidas, el amor recibido de los demás, nuestra familia, nuestros amigos, la necesaria fu...

Los Sí y No...

  El otro día observaba en una fiesta infantil a un niño con una tremenda pataleta y un llanto incontrolable porque él quería algo que el papá le prohibió. Cuando el llanto se cambia a escándalo, he visto que lamentablemente la historia termina haciéndose lo que él quiere. Pero me quedé gratamente sorprendida cuando ví que este papá lo llevó a un lugar apartado, lo miró fijamente a los ojos buscando serenarlo. El niño gritaba más y más fuerte, lloraba más y más. Pero el papá de forma paciente y firme le repetía que se calmara. Le decía que no siempre se hace lo que él quiere. Fue un llanto y pataleta de 10 largos minutos. Y al final ganó la autoridad del papá. Entonces me pregunté quién ganó realmente… a lo que me alegró concluir que los dos. El hijo se hizo un poco más resiliente, el hijo confirmó la fortaleza de su papá, el papá le amó al educarlo un poco más. 15 minutos después el niño estaba contento jugando con los demás. Me quedé pensando luego que, aunque no seamos niños, ...