¿Cómo llamar a esa experiencia de esperar lo que tanto queremos, pero al tenerlo al frente no sabemos cómo reaccionar? Sucedió, está allí y nos quedamos mudos, lo negamos, nos ponemos a reír porque no sabemos qué hacer, lo miramos y volvemos a mirar sin saber cómo responder. Es como que no lo creemos, como ese desconfiar y no creer que nos pueda estar sucediendo algo tan bueno. ¿Tiene ésto algún nombre? No lo sé, pero es algo muy humano. Y creo que generalmente sucede luego de haber tenido experiencias que fueron todo lo contrario. Decepciones, pérdidas, frustraciones o experiencias difíciles en las cuales dan ganas de concluir que no volveremos a confiar, no volveremos a ilusionarnos o no volveremos a tener esperanza en esa persona o esa oportunidad. Pero entonces suceden cosas increíbles y hasta milagros. Suceden hechos que nos cuesta creer porque habíamos “tirado la toalla”. Fue esto lo que me suscitó al rezar el Evangelio de este domingo en el que Jesús se les apare...
Todos tenemos experiencias cotidianas que nos llenan de asombro y nos llevan a encontrarnos con la presencia de Dios en nuestra vida. Quiero compartirles mis propias experiencias sencillas y reales, que puedan animarles a descubrir las que están a su alrededor...