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Mostrando las entradas etiquetadas como Quién es Cristo para mí

Terremoto

  Creo que estas semanas y meses las noticias de terremotos y catástrofes nos llevan a estar preparados para posibles siniestros. Ahora pensamos en el lugar más seguro donde permanecer ante un sismo y estamos alertas a noticias sobre el tema, pero también a evaluar temas en nuestra vida. Es un tiempo que puede recordarnos un poco esa sensación en la época de la pandemia. Fue un tiempo que mucha gente buscó a Dios nuevamente porque nos rodeaba la enfermedad, la muerte y la vulnerabilidad. Y tal vez también ahora todo esto nos puede llevar a revisar nuestras prioridades.   Y vienen entonces preguntas importantes que podemos hacernos, que pueden evocar miedos y dudas sobre nuestro futuro. Y aún más esas preguntas sobre la muerte, sobre la vida eterna y nuestra relación con Dios y los demás. Me vino esta idea al meditar en este Evangelio del Domingo tan importante. Una historia en la que Jesús pide sinceridad a sus discípulos. Es como si evaluara y quisiera sincerar su relació...

El qué dirán

  ¡Cuánto se puede decir sobre este tema! Tan conocido, tan vivido, tan humano y comprensible. Pero que mal entendido, puede llevarnos a situaciones complicadas cuando nuestra autoestima es baja y dependemos de la opinión de los demás para sentirnos valiosos. Darle tanto peso a  las opiniones, juicios y comentarios ajenos puede hacer que una persona se sienta importante, insegura o también indispensable no en si misma, sino en función a lo que otros piensen de ella. Sería ingenuo afirmar que no nos afecta este tema. Y en el relato de este domingo, Jesús también muestra que le interesa la percepción que los demás tienen de Él, pero con una importante diferencia que luego identificaremos. Fue así que al caminar un día con sus amigos les pregunta: “¿Quién dice la gente que soy yo?” (Mc. 8,27). Y al escuchar diversas opiniones, plantea una pregunta más importante: “¿Y ustedes, quién dicen que soy yo?”(Mc.8,29). La respuesta fue clara: Pedro lo reconoció como el Mesías. Pero lo que...

Las comparaciones

  ¡ Cuántas ocasiones tenemos en el día para compararnos con otros! La forma de trabajar, la de organizar una actividad, la de liderar, la de comunicarnos, la de educar a los hijos, la de hacer una receta de cocina o hasta la forma de vestirse. En fin… tantas en cosas importantes o sencillas. Pero ¿Podríamos afirmar que compararse es sinónimo de envidia, de complejo de inferioridad o rivalidad? Buscando ser objetivos, podríamos afirmar que las comparaciones son acciones neutras.  Y creo que la diferencia está en la razón por la cual lo hacemos… Creo que siempre las comparaciones se dan por ese descontento con nosotros mismos que nos lleve a vivir al ritmo de los demás. No siempre tienen alguna otra connotación negativa. Creo que hay buenas razones para hacerlo. ¿Quién de nosotros no ha tenido o tiene alguna persona que admira? Y cuando nos comparamos con ella, lo hacemos para aprender lo bueno. Es un compararse para ser mejores en el trabajo, el deporte o para ser buenos...