Queridos amigos, Hoy quiero ofrecerles una reflexión particular que les ayude concretamente a vivir mejor este tiempo de cuaresma, tiempo privilegiado para crecer, madurar, para entrar en nosotros y poder acoger mejor los misterios indescriptibles que meditamos en Semana Santa para acoger mejor el tesoro de la Salvación a nuestras vidas. Rezando en estos días se me ha venido una y otra vez una lectura de fondo para abordar este tiempo. Si bien saben, en cuaresma se nos invita a vivir el ayuno, la oración y la caridad. Y saben también que se nos mencionan 3 tentaciones que Jesús vivió en el desierto, como se nos narra este domingo en el Evangelio. Y a ello les propongo tener de fondo los 3 amores que vivimos en nuestra vida y desde ellos poder marcar como una ruta que a mi me ayuda y espero que a ustedes también: El amor a uno mismo, el amor a Dios y el amor a los demás. 3 experiencias que se relacionan, alimentan y que son indispensables en nuestro camino de salvación y felicidad...
Todos tenemos experiencias cotidianas que nos llenan de asombro y nos llevan a encontrarnos con la presencia de Dios en nuestra vida. Quiero compartirles mis propias experiencias sencillas y reales, que puedan animarles a descubrir las que están a su alrededor...