Hay apodos y formas de llamarnos entre nosotros muy especiales. Es como que a lo largo de los años, en ellos ha brotado un poco o mucho de nuestra personalidad. Esos que fueron puestos por nuestros hermanos o mejores amigos. Esos tan nuestros, que podrían llamarnos en la calle por nuestro verdadero nombre y no voltear y responder. Y a ti Jesús, cómo te encanta ponernos apodos, nombres y títulos que describan quiénes somos para ti, para el mundo y para nosotros mismos. Nosotros somos las ovejas y Tú el Pastor, somos los sarmientos y Tú la Vid, somos tus discípulos, pescadores de hombres. Somos hijos del Padre e hijos de María, somos templo del Espíritu. Somos bienaventurados. Nosotros, somos tus hermanos. Y entre tantos, hoy nos dices dos muy particulares: "Ustedes son la sal de la tierra…Ustedes son la luz del mundo.” Mt 5, 13-16 Dos elementos tan valorados en toda época. Y entonces me puse a hacer una pequeña lista de todas las riquezas y bondades que t...
Todos tenemos experiencias cotidianas que nos llenan de asombro y nos llevan a encontrarnos con la presencia de Dios en nuestra vida. Quiero compartirles mis propias experiencias sencillas y reales, que puedan animarles a descubrir las que están a su alrededor...