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La verdad de la moneda...

 

Me encanta ver en los pasajes del Evangelio, como el de este domingo, cómo Jesús no se deja llevar por las presiones y exigencias de los demás. Tenía personas que le tenían envidia o que se sentían incómodas con su presencia, por lo cual lo buscaban de tal manera que, en la actualidad, hasta podría decirse que le hacían algo parecido al bullying: lo molestaban sistemáticamente y le ponían trampas para humillarlo y dejarlo mal ante los demás. En este pasaje se ve cómo le tendían una trampa para que dudara, se equivocara y terminara siendo rechazado:

«En aquel tiempo, se retiraron los fariseos y llegaron a un acuerdo para comprometer a Jesús con una pregunta. Le enviaron algunos discípulos suyos, con unos herodianos, y le dijeron: “Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas el camino de Dios conforme a la verdad, sin que te importe nadie, porque no te fijas en apariencias. Dinos, pues, qué opinas: ¿Es lícito pagar impuesto al César o no?”. Comprendiendo su mala voluntad, les dijo Jesús: “Hipócritas, ¿por qué me tentáis?”» Mt 22, 15-18.

Pero Él no se deja intimidar. Con claridad les advierte que sabe cuál es la verdadera intención de la pregunta. Habla claro, directo, seguro y sin miedo; porque su motivación nunca estuvo en buscar la aprobación de todos o ser valorado por los otros, y menos aún en tomar una decisión “política” para responder correctamente.

Y entonces, les da una brillante respuesta. Una según la verdad, una que les da una nueva enseñanza, una en la que muestra una vez más que Él es nuestro maestro, nuestro modelo, nuestra referencia y nuestra vida. Les muestra la verdad de la moneda…

No eligió una de las dos alternativas propuestas. Ofrece una frase que ha pasado a la historia y nos deja una fundamental lección para nuestra vida:

«“Enseñadme la moneda del impuesto”. Le presentaron un denario. Él les preguntó: “¿De quién son esta imagen y esta inscripción?”. Le respondieron: “Del César”. Entonces les replicó: “Pues dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”» Mt 22, 19-21.

Jesús comprende ambas opciones: por un lado, invita a dar al César lo que es del César, dar al trabajo lo que le corresponde o dar al tiempo lo que le toca. Es consecuente con lo que cada circunstancia de nuestra vida nos exige y convoca.

Pero la gran diferencia es que ha reservado siempre lo esencial, lo fundamental, lo que no se negocia ni se reduce, como lo más importante.

No nos invita a evadir las responsabilidades que tenemos, y menos a justificarlo con el compromiso con Dios como excusa. Pero nos deja claro que hay Alguien a quien no se le reduce el amor, a quien no se le pueden dar las sobras del corazón, a quien solo se le ofrece lo mejor de la vida, los tesoros más preciados. Y esta persona es el mismo Dios.

Hoy nuestro mejor Maestro nos deja claro que lo esencial no se mueve, no se negocia, no se duda ni se remata. Jesús sigue adelante, continúa predicando, curando y amando a todos. Y los comentarios, ofensas y trampas de unos cuantos no vulnerarán la grandeza del amor del Padre, su misión y el horizonte infinito del cielo.

Hoy hagamos, pues, el firme propósito de bajar el volumen a los comentarios, los halagos, las críticas y aquellos temas que puedan robarnos la paz y hacernos dudar de lo verdaderamente importante.

Hoy renovemos nuestro amor al único que nos trae la felicidad y el único que no vino a exigirnos premios y recompensas. Hoy es un día para recordar una vez más que Jesús solo vino para servir y para llevarnos al cielo prometido. Y nos pide mantener la mirada en el verdadero horizonte de nuestra vida.




Señor,

Quiero darte mi corazón, la prioridad de mis pensamientos, la primacía de mis acciones y opciones.

Hoy reconozco que Tú eres el punto de partida y la apuesta de mi vida.

 

Y es que no hay con qué ni con quién compararte,

porque Tú no eres una opción, ni un bando, ni un partido,

porque no eres una vía alternativa y menos un premio consuelo.

 

Tú eres todo: el principio, la fuente y el fin de mi vida,

y por eso le daré al César lo que le corresponde,

le daré a los demás lo que les es justo,

y entregaré mis acciones responsables a los demás.

 

Y es desde ti que todo cobra sentido.

Desde ti hay compromisos de amor con los demás,

desde ti hay responsabilidades de amor,

desde ti hay entrega y amor compartido,

desde ti hay misiones que cumplir,

desde ti hay decisiones que tomar y un camino que seguir.

 

Ayúdame a salir de las trampas:

esas que roban la paz,

esas que disfrazan de cordero al lobo,

esas que nos alejan de lo esencial,

esas que me alejan de mi identidad,

esas que me separan de ti.

 

Hoy tomo la moneda de la verdad

y la guardo en el bolsillo del corazón

para recordar que Tú eres lo primero

y desde ti sirvo con amor a los demás.

 

Hoy pongo mi moneda en el altar del cielo

para que se multiplique

y pueda repartirla con todos mis hermanos.

Amén.

 



Comentarios

  1. Jesús el centro de mi vida!! Gracias Magali x la Reflexión!!

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  2. Gracias querida Magali por la bella meditación que esta semana nos has compartido, siendo para mí JESÚS, el centro de mi existencia, reconozco la importancia necesaria de pagar los impuestos pero, JESÚS, es quien merece de nosotros, el Amor absoluto, nuestra Fé profunda, la misma "Existencia ya que nos ha sido dada por ÉL".
    Dios te bendiga y te guarde siempre Magali querida.
    Te envío con mucho cariño, un fuerte abrazo.
    Elvira Orellana.

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