Desde niña me asombró ver el arcoíris
y me costaba entender dónde verlo y cómo se hacía. Ya luego entendí que se da
cuando la luz cae sobre una gota de agua que hace reflejar un color.
Una misma gota que reflejan distintos
colores según la longitud y otros elementos…
¿Será que podemos comparar la
maravillosa experiencia de Dios con nosotros desde esta realidad tan hermosa?
Creo que cada uno de nosotros fue
creado con una misma naturaleza, y cada uno de nosotros nació para brillar,
para tener ese color único, con un matiz, una intensidad y un nivel de
luminosidad. Pero ninguno puede vivir sin la luz del Sol de Justicia.
Fuimos creados de forma única e
irrepetible. Cada uno de nosotros nació para ser feliz de una forma particular,
para amar de una forma especial y única, para caminar en este mundo con un
calzado particular, con un ritmo diferente, con una mirada única, con una
contextura particular, con más destreza en las manos, en la voz, en el oído, en
el lenguaje, en las conexiones, en el sueño o en el juego. Tan diferentes, tan
únicos.
Y a la vez, todos con algo común: ser
hijos de Él, tener una dignidad grandiosa y con el deseo profundo de ser
felices, de amar y de ser amados…
Tú y yo compartimos un mismo Padre
que tanto nos ama, pero tú y yo somos muy diferentes. A unos les encanta experimentar
el amor desde los cantos y sueños de los niños, a otros enjugando las lágrimas
de los que sufren, otros son felices abriendo caminos y horizontes para hacer
caminar a otros, mientras que otros lo son acogiendo en su casa a todos como
hermanos. Hay gotas de agua que nacieron para escuchar y guiar corazones, y
otros educando mentes y afectos. Gotas que se sienten felices cuando logran el
consuelo físico de un adolorido mientras que otros ofreciendo el dolor por los
que caminan sanos y buenos.
Tantas gotas, como tantos colores.
Tantas gotas como tantos tonos y matices. Gotas innumerables, pero todas
pensadas y soñadas por el Padre. Aquel que soñó desde toda la eternidad con cada
uno: con tu felicidad y con la mía.
Y hago esta pregunta: ¿Conozco bien
cómo es mi gota? ¿Entiendo mi camino, mi matiz y luminosidad? ¿Comprendo qué es
aquello que no puede desaparecer en mí? ¿Comprendo cómo me alimento? Y sobre
todo: ¿Dejo que entre la luz para que se refleje y brille en este mundo?
Así me atrevo
queridos amigos a definir hoy el maravilloso llamado de la santidad para la
cual todos hemos nacido. Hoy celebramos el día de todos los santos. Y es un día
para reconocer y agradecer por este llamado.
Ser santo es ser
feliz desde el verdadero amor, que es el de Dios. Ser santo es brillar
transparentemente con la luz del amor de Dios para reflejar el color que Dios
soñó para nosotros sencillamente, mansamente, esforzadamente, ardientemente y
humildemente.
El santo de Dios es el que tiene como mejor amigo a
Dios hecho hombre porque sabe que con Él todos nuestros colores se hacen más exactos
y nítidos, tal como fueron creados. El santo sabe que el amor de Cristo no
apaga lo que somos: lo purifica, lo potencia y lo hace crecer para que nuestra
vida alegre, ilumine y haga este mundo más hermoso, permitiendo que quienes nos
rodean también descubran y reflejen su propio color, su propio amor y la misión
a la que Dios los llama.
El santo permite que su gota de agua
sea iluminada por el amor de Cristo y une todo su ser, con su identidad única e
irrepetible, a Él, hasta dejarse transformar en una nueva creación.
Y el santo vive tan apasionado por
esta luz, que está dispuesto a dejar todo aquello que le aleje de ella.
Te animo a ver esa gota en ti. Gota
de frescor, gota que a veces es de lágrimas, que otras calma la sed, esa que
lava el corazón. Mira esa gota que diluye el conflicto o que es capaz de mejorar
el sabor. Gota que unida a la Sangre de Cristo puede poner una diferencia en el
océano de la humanidad y en este mundo tan sediento.
Gota pequeña, simple, pero única, que
será plenamente feliz y santa cuando se deje iluminar por el Sol de Justicia,
el único que puede hacerla brillar.
Mateo 5, 1-12a
Les comparto una canción muy linda en
inglés y aquí les pongo la traducción de la canción en español.
https://www.youtube.com/watch?v=Oxq20v0Q-II&list=RDOxq20v0Q-II&start_radio
La santa que soy yo
Oh, pensé que sería heroico e inspirador.
Quería ofrecerte el sacrificio más grande,
como todos los santos que me precedieron.
Intenté demostrarte mi amor y así alcanzar el premio.
Pensé que sería una mártir como Cecilia.
Esperaba desaparecer como santa Teresita.
O llevar una corona de espinas oculta como Rosa de Lima,
para sanar a los enfermos y resucitar a los muertos.
Cuando colgabas de la cruz mirándome,
no moriste para que yo intentara ser alguien diferente.
Moriste para que yo pudiera ser la santa que soy yo.
Quería ser pobre y libre como Francisco,
cortarme el cabello largo como la hermosa Clara,
ser fiel como santa Teresa de Calcuta en medio de la oscuridad.
Señor, ¿no podrías hacerme igual que ella?
Intenté arrodillarme durante horas en un rincón de la capilla,
perseverar como Pablo a pesar de tantas noches sin dormir,
permanecer despierta y mantener encendida mi lámpara
junto a las diez vírgenes prudentes,
para darle verdaderamente una buena batalla al demonio.
Cuando colgabas de la cruz mirándome,
no moriste para que yo intentara ser alguien diferente.
Moriste para que yo pudiera ser la santa que soy yo.
Solo yo, moriste por mí.
Solo yo, solo yo, moriste por mí.
Tú viste que yo era perfectamente imperfecta.
¡Oh, feliz culpa!, el pecado de la soberbia de Adán.
Esa es la razón por la que te hiciste hombre
y diste vida a la nueva Eva desde tu costado herido.
Si no fuera por mis pecados, mis heridas y mis debilidades,
no me habrías desposado contigo en la cruz.
¿Por qué temo mostrarme desnuda y rota?
Para eso viniste, porque ¡Cuánto te necesito!
Cuando colgabas de la cruz mirándome,
no moriste para que yo intentara ser alguien diferente.
Moriste para que yo pudiera ser la santa que soy yo.
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Y esta es una linda para los niños y
grandes!!!
https://www.youtube.com/watch?v=e2hnZcZPWj0

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