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Mostrando las entradas etiquetadas como justicia de Dios

La injusticia de las comparaciones...

  Quedarse en el plano de las comparaciones a partir de lo que hacemos puede generarnos reclamos de injusticia o susceptibilidades. Y creo que, a la vez, es un acto injusto en sí mismo. Injusto porque estamos asumiendo que nuestra manera de determinar quién hace bien las cosas parte solo de nuestra mirada; asumimos que únicamente nuestra forma de juzgar es la correcta cuando en realidad no es así. Ninguno de nosotros tiene la capacidad de ver la realidad de forma objetiva y total, nadie. ¿Quiénes somos para dictar una sentencia eterna? ¿Quiénes somos para determinar que una persona pueda “merecer” más que otra? Solo Dios es capaz de ver y comprender todo y a todos para juzgar con justicia. Y, finalmente, solo Dios es el juez. ¡Felizmente no somos Dios! Queridos amigos, la justicia de Dios es totalmente diversa a la nuestra. La justicia humana dirá que los actos malos merecen un castigo, que uno debe recibir según la cantidad de cosas y horas que realiza, que debemos ser atendid...

Vencer la cólera...

  Era de mañana, íbamos por una calle peligrosa y mi mamá manejaba. Hacía mucho calor y tenía la ventana abierta. Cuando de pronto en una luz roja apareció un hombre que arranchó su reloj. Ella se defendió como pudo, pero el ladrón se lo llevó. Felizmente no pasó nada más. No sabía qué sentir; era una sensación de miedo e impotencia y sobre todo cólera por una injusticia, porque arrebató algo que no era suyo y que ella tanto valoraba. Cuando de pronto  me preguntó si estaba bien, para luego decir una frase que no se me olvida: “pobre hombre, espero que lo use para lo que esté necesitando tanto…”.  Y siguió manejando serena... Esa actitud no se me borró de mis recuerdos. Me dio una gran lección porque la nobleza, compasión y el perdón le brotó automáticamente, (obviamente luego le salió el susto y se fastidió mucho).  ¿Quién no ha sentido cólera más de una vez en su vida? Y me vino esta historia al leer lo que Jesús nos alienta a vivir este domingo: «A vosotros los qu...

Trabajando con alegría

  Al leer el Evangelio del domingo, me quedé pensando en esas peleas infantiles que viven no sólo los niños, sino también los adultos cuando reclamamos justicia. Esas discusiones que pueden acabar en resentimientos que han ocasionado grandes separaciones y rupturas. Conflictos que no tienen proporción con lo que se ha perdido: una relación, la unión familiar, el equipo de trabajo, la amistad. Heridas escondidas o abiertas que se hacen dolorosas si no se aclaran o perdonan. Jesús cuenta la parábola de un dueño de la viña que sale a contratar trabajadores. Saliendo a primera hora (6am), encuentra aquellos con los que queda en 1 denario por el jornal, el sueldo justo para ese trabajo. Pero luego sale cada 3 horas para seguir contratando a otros trabajadores a quienes les dice que se les pagará lo justo… Y la disposición y bondad de este señor le llevó a salir hasta 1 hora antes de acabar la jornada. Y a las 5pm contrata a otros hombres que no habían sido contratados por nadie. Nin...