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Mostrando entradas de 2026

La gota del arcoíris

  Desde niña me asombró ver el arcoíris y me costaba entender dónde verlo y cómo se hacía. Ya luego entendí que se da cuando la luz cae sobre una gota de agua que hace reflejar un color. Una misma gota que reflejan distintos colores según la longitud y otros elementos… ¿Será que podemos comparar la maravillosa experiencia de Dios con nosotros desde esta realidad tan hermosa? Creo que cada uno de nosotros fue creado con una misma naturaleza, y cada uno de nosotros nació para brillar, para tener ese color único, con un matiz, una intensidad y un nivel de luminosidad. Pero ninguno puede vivir sin la luz del Sol de Justicia. Fuimos creados de forma única e irrepetible. Cada uno de nosotros nació para ser feliz de una forma particular, para amar de una forma especial y única, para caminar en este mundo con un calzado particular, con un ritmo diferente, con una mirada única, con una contextura particular, con más destreza en las manos, en la voz, en el oído, en el lenguaje, en las conexi...

Vi a Saturno...

  Tuve el regalo de estar hace pocos días en un planetario en el Cuzco, estaba en medio de un bosque silencioso y un lugar acogedor y lleno de detalles. En este lugar vi cosas asombrosas. Y pude ver desde el telescopio constelaciones y muchas otras cosas. Pero lo que me dejó muy asombrada es que pude ver a la luna y al planeta saturno. Esperaba ver la Luna con su brillo habitual. Pero no me imaginé ver a Saturno con brillo también. Pregunté entonces por qué se veía brillando si era un planeta, y me explicaron que al igual que todos los planetas es iluminado por el sol, y la luz que veía era el brillo del sol. Fue una experiencia muy emocionante que me llenó de gratitud por la maravilla de una creación que va más allá de lo que ya es asombroso en nuestro propio planeta. Y hoy, al meditar sobre el Evangelio de este domingo, recordé con emoción aquella experiencia y descubrí una conexión que me hizo reflexionar: «Maestro, ¿Cuál es el mandamiento principal de la ley?». Él le dij...

La verdad de la moneda...

  Me encanta ver en los pasajes del Evangelio, como el de este domingo, cómo Jesús no se deja llevar por las presiones y exigencias de los demás. Tenía personas que le tenían envidia o que se sentían incómodas con su presencia, por lo cual lo buscaban de tal manera que, en la actualidad, hasta podría decirse que le hacían algo parecido al bullying : lo molestaban sistemáticamente y le ponían trampas para humillarlo y dejarlo mal ante los demás. En este pasaje se ve cómo le tendían una trampa para que dudara, se equivocara y terminara siendo rechazado: «En aquel tiempo, se retiraron los fariseos y llegaron a un acuerdo para comprometer a Jesús con una pregunta. Le enviaron algunos discípulos suyos, con unos herodianos, y le dijeron: “Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas el camino de Dios conforme a la verdad, sin que te importe nadie, porque no te fijas en apariencias. Dinos, pues, qué opinas: ¿Es lícito pagar impuesto al César o no?”. Comprendiendo su mala voluntad, le...

El traje que usamos...

  Recuerdo con cuánto entusiasmo preparé el vestido que me puse el día de mi profesión perpetua. Quise que fuera de color hueso, casi blanco, para sentirme una novia que se casa con el mejor Esposo. Recuerdo también el día de mis bodas de plata, cuando quise ponerme una blusa muy alegre que me remitiera al gozo que sentía después de 25 felices años de mi sí definitivo. Recuerdo aquel saco negro y blanco que elegí para el día en que enterramos a mi adorado papá, como un símbolo de lo que vivía en mi corazón: había muerto, pero nacía a una vida nueva. O aquella blusa blanca que llevé el día en que celebré los 30 años de mi profesión perpetua, sintiendo que volvía a casarme con Él. Y puedo evocar otros momentos importantes en los que elegí un traje apropiado que simbolizara lo que habitaba en mi corazón. No es una cuestión de etiqueta, sino de algo externo que expresa lo que vivo interiormente. En el Evangelio de este domingo, Jesús nos presenta la parábola del rey que invita a ...

El copyright

  Una de las cosas que me impacienta muchas veces es cuando alguien se lleva el “copyright” de méritos o logros que no hizo. Es ese afán tan desordenado de recibir aplausos y reconocimientos, que es capaz de cambiar la historia para ponerle el aderezo de las exageraciones, las relativizaciones y hasta las mentiras para cambiar la historia. Analicemos un poco en qué consiste para luego explicarles lo que meditaba hoy sobre las lecturas tan ricas de este domingo: El copyright es el derecho legal que tiene un creador sobre su obra original. Y este derecho le otorga, entre otras cosas, tres posibilidades principales: Control: decidir quién puede copiar, vender, modificar o mostrar su obra. Reconocimiento: ser reconocido como el autor real de la obra. Beneficio económico: decidir si quiere obtener un beneficio económico por su trabajo y de qué manera. Con este contexto, recordemos que la parábola que narra Jesús es sobre un viñador que hace de todo en su vi...

Saltar la valla...

  Era buena en el colegio; aunque no era la primera del salón, siempre tenía buenas notas. Y si bien se me daban bien con los deportes (entrenaba tenis después de clases), hubo un tema en el que me fue mal. Fue la única vez que reprobé un examen y ocurrió en Educación Física: no era capaz de saltar la valla en atletismo. No sé si era el miedo a volver a resbalarme y hacerme una herida fuerte, pero la sola idea de tropezarme al saltar era un temor que no podía vencer. Hoy, meditando en la parábola que Jesús nos comparte este domingo, se me vino a la mente esta imagen. Es la historia de un padre que pide a sus dos hijos ir a trabajar a la viña. Uno le dijo que sí, pero al final no fue; el otro le dijo que no, pero terminó yendo a trabajar. De allí brota una verdad contundente: el bien cobra vida cuando realmente lo hacemos. Creo que, así como yo le tenía tanto rechazo a saltar esa valla, a lo largo de la vida se nos presentan retos, misiones y situaciones en las que nuestro prime...