El perdón es una de las experiencias humanas más difíciles de experimentar y vivir. Perdonar implica dejar de lado la venganza ante el daño recibido, implica pasar a otra página para que el corazón deje de estar aferrado a una experiencia dolorosa, injusta, humillante, violenta que nos hizo daño. Y cuando esta experiencia invita a ser vivida con aquella persona que amamos más, es algo sumamente difícil de vivir. La herida y el dolor puede llevarnos como a estar anestesiados y paralizados, sin dejar de asombrarnos por haber recibido una herida tan grande de alguien en quien confiábamos mucho, de aquella persona a quien pusimos el corazón en la mano, con la que crecimos o aquella que vimos y ayudamos a crecer. Muy difícil y a veces hasta imposible. Tal vez por ello el perdón es una verdadera muestra de amor, porque implica confiar y mirar a esa persona con ojos de amor nuevamente, porque implica decirle: “sé que eras consciente del daño y a pesar de eso lo hiciste, y yo aunque ...
Todos tenemos experiencias cotidianas que nos llenan de asombro y nos llevan a encontrarnos con la presencia de Dios en nuestra vida. Quiero compartirles mis propias experiencias sencillas y reales, que puedan animarles a descubrir las que están a su alrededor...