Ir al contenido principal

Abrir el corazón


 

Cuando era niña, me despertaba muy temprano los fines de semana, y me encantaba ir a la cama de mis papás para quedarme en medio de los dos. Les hacía preguntas, les contaba lo que estaba andando por mi cabeza o escuchaba lo que conversaban. A veces no había nada que decir, pero eran momentos que no se han borrado de mi alma porque en ellos me sentía protegida y amada por las personas que más amaba en este mundo. Recibir amor y seguridad, admirarlos y quererlos con todo mi corazón.

Y hoy que celebramos la fiesta de la Santísima Trinidad, me evoca esta experiencia porque es una sencilla analogía de lo que estamos llamados a vivir. Hoy tomamos conciencia que estamos invitados a participar de este amor, poder estar en medio del amor entre el Padre y el Hijo con el amor del Espíritu. Un misterio que no se puede explicar. Pero un misterio que es indispensable por participar y vivir.

Comprender este misterio es difícil, tal vez nos ayuden figuras que nos explicaron de niños: como el del trébol que tiene 3 hojas, pero es uno solo. O el encender 3 velas que al unirse forman una sola llama.  Pues así también son 3 Personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo y es un solo Dios.

Lo que creo que es importante es tener la claridad que Dios es Amor, esa comunidad de Amor, de total entrega, de total salida de uno hacia el otro (Amor del Padre al Hijo en el Espíritu Santo). Y que Dios nos creó para estar en medio de este Amor…

Te animo en esta hermosa fiesta que describe la esencia de Dios y de nuestra vida, a ABRIR EL CORAZÓN, abrirlo para dejarnos amar por esta realidad que no terminaremos de comprender, pero con la certeza de que Dios nos ama, sostiene y nos sigue creando y dando vida. Y es que el amor es la realidad más importante y más indispensable para vivir en este mundo y en el futuro. Ésta es la realidad que nos define y nos permite ser felices, la realidad que da sentido a todo lo que hagamos y vivamos, la realidad que da color y forma a toda nuestra historia. Un amor que Dios lo hace concreto.

Y así, cuando amamos a los nuestros, cuando nos encontramos con las personas, cuando perdonamos, cuando comprendemos y enseñamos a los demás, cuando compartimos y repartimos, cuando consolamos al que sufre, cuando nos desahogamos con esa persona, cuando reímos y descansamos con los nuestros; cuando vivamos el encuentro con Dios, con los demás, con nosotros mismos y con todo lo que nos rodea, es porque estamos participando de este amor uno y trino.

Hoy es el día para celebrar el Amor en nuestra vida y en nuestra historia. Y hoy es un día para dejar de lado las preguntas y el tener todo controlado, el día para abrir el corazón como los niños, para recibir el amor que Dios nos da y para dar amor a los que nos rodean.

Día de la Trinidad, día del encuentro, día privilegiado para abrir el corazón y dejarnos amar por Dios y los demás. Día para estar en medio de Ellos y dejar que este amor nos inunde, nos rebalse y nos lleve a amar a toda la humanidad…




Les comparto esta oración que hoy escribí, espero les ayude:

 

Abrir el corazón,

éste tan pequeño y débil

éste con preguntas y temores

éste con sueños y proyectos

éste que tiene tanto, pero tanto por agradecer.

 

Abrir el corazón, menos que la razón,

porque será imposible comprenderte y explicarte

porque tu realidad y misterio

sobrepasan mi vida y argumentos,

porque tu verdad se vive y se recibe

porque es imposible controlar y detallar

a Alguien que es infinitamente poderoso

e infinitamente amoroso.

 

Abrir el corazón para recibirte,

para dejar que tu amor inunde mi vida

para dejar que tu amor me sostenga y me cargue

y pueda dejar llevarme por donde tú quieras hoy y siempre.

 

Abrir el corazón para dejar que tu conduzcas mi vida

para confiar que donde me lleve será siempre lo mejor

para gozar desde ya, de esta paz y ternura

de este amor trinitario y divino

ensanchándome cada vez más el alma

para encontrarme con ellos

para encontrarme con todos

para amar cada vez más.

 

Abrir el corazón

para dejarme amar

para que me lleves a volar alto

para que me lleves a mirar hondo

para poder ver los corazones con tus ojos

para que me colmes de este amor

que me permite amar como Tú los amas.  

 

Abrir el corazón a los míos,

a mis nuevos amigos,

a los que me conmueven en el camino

y ofrecerles siempre un hogar cálido y un fraternal encuentro

para compartirles este tesoro recibido

y esta historia de amor vivida.

 

Gracias por llamarme una y otra vez,

gracias por amarte misteriosamente tanto

gracias por no soltarme nunca

gracias por ser un Padre tierno, paciente y providente

gracias por ser mi Esposo, mi Amigo, mi Puerta y Camino

gracias Espíritu divino que vas transformando

mi corazón y mi vida.

 

Gracias Dios uno y Trino

por poder estar en medio de este misterio,

contemplando este amor eterno

y recibiendo sin comprenderlo

tanta vida, tanto gozo y tanto encuentro.

Amén




Comentarios