Cuando
era niña me encantaba leer unos libros que se llamaban el ¿Por qué? y el ¿Cómo?
Preguntas
que mes las hice siempre, y que me han llevado a tanto asombro y a nuevas
preguntas que sin haberlas podido responder, me llevaron a encontrarme con el
mismo Dios.
Creo
que es muy humano y comprensible preguntarnos y querer tener la vida más
controlada con respuestas claras.
Sin
embargo, hemos de entender también que nuestra humanidad y las realidades más
importantes de nuestra vida tendrán siempre un resquicio de misterio y de
respuestas inconclusas.
Algo
así es lo que me viene al corazón en el Evangelio de este domingo. Un diálogo
que se da en la Última Cena, en la que Jesús les promete prepararnos una morada
y en la que ante la pregunta sobre el camino para llegar a ella, Cristo revela
que Él es el Camino, la Verdad y la Vida.
Un
diálogo en el que revela su unión con el Padre y en el que nos muestra
claramente que la única manera de alcanzar el cielo, nuestra morada, la
plenitud y todas las respuestas es a través de Él.
Si.
Jesús lo es todo. Es el Camino para el cielo, es la Verdad para comprender todo
y entender nuestra vida y la suya, y es la misma Vida plena que tanto anhela nuestro
corazón.
Y
entonces, si trasladara mi libro de niña sobre los por qué, los cómo, los
dóndes y cuándo… bastaría una sola palabra para responder a todas: Jesús.
¿Muy
simple? Sí. ¿Muy incompleta? Sonara que sí. ¿Muy poco original? También.
Pero
estoy convencida que es así, porque Jesús lo es TODO: es el Camino, la Verdad y
la Vida para ser felices, para alcanzar el cielo, para conocer al Padre, para
amar, para salvarnos, para resucitar y para todo lo que busque y anhele nuestro
corazón.
Este
domingo de Pascua te animo a hacerte el ejercicio de sincerarte y hacerte preguntas
desde lo más profundo del alma.
Y
estoy segura que en todas, la persona de Jesús es quien podrá sanarnos,
calmarnos, aclararnos, comprendernos, alegrarnos, sostenernos, protegernos y
darnos la vida plena que busca y anhela nuestro corazón.
Te
comparto esta oración y espero que te ayude.
Un
corazón humano es un misterio indescriptible
es
frágil y bueno.
Tiene
días fuertes y buenos,
y
esos que nos dejan heridos,
que
nos decepcionan
y
nos llenan de temores y dudas.
Pero
vienes Tú que nos conoces tanto,
vienes
a nuestro lado
sabiendo
siempre cómo consolar el alma.
Vienes
y nos prometes que a cambio de turbaciones
seremos
llevados por ti a una morada segura
esa
del cielo prometido
esta
del cielo aquí adelantado.
Vienes
siempre con tu libertad humana y resucitada
para
levantarnos la mirada, el corazón y el alma.
Vienes
con una fuerza tan clara para mostrarnos
un
camino nítido que eres Tú
una
verdad evidente que eres Tú
una
vida plena que eres Tú.
Vienes
y te muestras desvelando la verdad tuya y la mía
para
aclarar la mirada y afianzar la confianza
para
animarnos a seguir confiando en los demás
para
recordarnos la grandeza de nuestra dignidad.
Vienes
y te muestras regalándome tu vida en abundancia
la
que se hace plena contigo,
la
que hace que cada minuto sea eterno
y
cada etapa sea gozosa.
Y
es que te muestras y lo eres TODO
Y
es que te muestras y lo haces TODO
Y
es que estás junto a mí y vives en TODO.
Porque
junto a ti se da este misterio
de
derretir todo miedo, toda duda y toda tiniebla
de
aclarar toda duda y responder toda pregunta
de
aliviar y fortalecer toda fragilidad y dolencia.
Porque
contigo TODO es perfecto, dulce y bueno.
Porque
contigo este viaje a la morada del Padre
es
un camino bendito
una
verdad de paz y esperanza
una
vida poblada de todos los colores y todas las melodías.
Y
entonces me pregunto
¿Por
qué contigo TODO es un divino misterio?
Porque
contigo, TODO es amor.
AMEN


Comentarios
Publicar un comentario