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Las preguntas eternas...

 


Cuando era niña me encantaba leer unos libros que se llamaban el ¿Por qué? y el ¿Cómo?

Preguntas que mes las hice siempre, y que me han llevado a tanto asombro y a nuevas preguntas que sin haberlas podido responder, me llevaron a encontrarme con el mismo Dios.

 

Creo que es muy humano y comprensible preguntarnos y querer tener la vida más controlada con respuestas claras.

 

Sin embargo, hemos de entender también que nuestra humanidad y las realidades más importantes de nuestra vida tendrán siempre un resquicio de misterio y de respuestas inconclusas.

 

Algo así es lo que me viene al corazón en el Evangelio de este domingo. Un diálogo que se da en la Última Cena, en la que Jesús les promete prepararnos una morada y en la que ante la pregunta sobre el camino para llegar a ella, Cristo revela que Él es el Camino, la Verdad y la Vida.

 

Un diálogo en el que revela su unión con el Padre y en el que nos muestra claramente que la única manera de alcanzar el cielo, nuestra morada, la plenitud y todas las respuestas es a través de Él.

 

Si. Jesús lo es todo. Es el Camino para el cielo, es la Verdad para comprender todo y entender nuestra vida y la suya, y es la misma Vida plena que tanto anhela nuestro corazón.

Y entonces, si trasladara mi libro de niña sobre los por qué, los cómo, los dóndes y cuándo… bastaría una sola palabra para responder a todas: Jesús.

 

¿Muy simple? Sí. ¿Muy incompleta? Sonara que sí. ¿Muy poco original? También.

Pero estoy convencida que es así, porque Jesús lo es TODO: es el Camino, la Verdad y la Vida para ser felices, para alcanzar el cielo, para conocer al Padre, para amar, para salvarnos, para resucitar y para todo lo que busque y anhele nuestro corazón.

 

Este domingo de Pascua te animo a hacerte el ejercicio de sincerarte y hacerte preguntas desde lo más profundo del alma.

Y estoy segura que en todas, la persona de Jesús es quien podrá sanarnos, calmarnos, aclararnos, comprendernos, alegrarnos, sostenernos, protegernos y darnos la vida plena que busca y anhela nuestro corazón.

Jn.  14, 1-12



 

Te comparto esta oración y espero que te ayude.

 

 

 

Un corazón humano es un misterio indescriptible

es frágil y bueno.

Tiene días fuertes y buenos,

y esos que nos dejan heridos,

que nos decepcionan

y nos llenan de temores y dudas.

 

Pero vienes Tú que nos conoces tanto,

vienes a nuestro lado

sabiendo siempre cómo consolar el alma.

Vienes y nos prometes que a cambio de turbaciones

seremos llevados por ti a una morada segura

esa del cielo prometido

esta del cielo aquí adelantado.

 

Vienes siempre con tu libertad humana y resucitada

para levantarnos la mirada, el corazón y el alma.

 

Vienes con una fuerza tan clara para mostrarnos

un camino nítido que eres Tú

una verdad evidente que eres Tú

una vida plena que eres Tú.

 

Vienes y te muestras desvelando la verdad tuya y la mía

para aclarar la mirada y afianzar la confianza

para animarnos a seguir confiando en los demás

para recordarnos la grandeza de nuestra dignidad.

 

Vienes y te muestras regalándome tu vida en abundancia

la que se hace plena contigo,

la que hace que cada minuto sea eterno

y cada etapa sea gozosa.

 

Y es que te muestras y lo eres TODO

Y es que te muestras y lo haces TODO

Y es que estás junto a mí y vives en TODO.

 

Porque junto a ti se da este misterio

de derretir todo miedo, toda duda y toda tiniebla

de aclarar toda duda y responder toda pregunta

de aliviar y fortalecer toda fragilidad y dolencia.

Porque contigo TODO es perfecto, dulce y bueno.

 

Porque contigo este viaje a la morada del Padre

es un camino bendito

una verdad de paz y esperanza

una vida poblada de todos los colores y todas las melodías.

 

Y entonces me pregunto

¿Por qué contigo TODO es un divino misterio?

Porque contigo, TODO es amor.

 

AMEN


https://www.youtube.com/watch?v=xJbMyI6Xv4k&list=RDxJbMyI6Xv4k&start_radio=1



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