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Mostrando las entradas etiquetadas como Navidad

Mi familia

  Esta es una de las fotos que más me gusta al recordar a mi familia. Fue tomada hace muchos años como comprenderán, pero me recuerda la experiencia hermosa que he tenido siempre de sentirme tan amada, protegida y comprendida por los míos. Los años han pasado… pero el amor y la gratitud por ellos, y por los demás alrededor, sigue creciendo. Mi familia ha tenido siempre gestos y palabras que, al decirlas, me despiertan historia y gozo. Compartimos recuerdos que pueden traernos lágrimas, tanto de alegría como de dolor, pero que se vuelven llevaderos porque ellos comprenden muy bien lo que hay en mi corazón. Ellos me han mostrado lo que es el amor concreto, lo que no se negocia y lo que puede crecer cada vez más. Ellos me han mostrado lo que significa la entrega y el sacrificio por amor. Mi familia es ese espejo que me recuerda quién soy y qué busco ser; la que ha puesto palabras en mi boca para entender la vida y la que siempre ofrece un refugio seguro y hombros generosos para de...

Estrellas en forma de cruz

  Desde que planeé armar el nacimiento en mi nueva casa, me entusiasmó la idea de hacerlo bajo esta pared llena de cruces. Y estoy contenta porque me ayuda mucho a relacionar más estos dos misterios… Uno podría preguntarse qué tiene que ver el tema de la cruz, del dolor de Jesús con esta etapa del año que nos remite más a la ternura, sencillez y alegría. Pero creo que todos también podemos reconocer que en nuestra vida las dos realidades pueden ir de la mano. En más de una oportunidad todos hemos podido experimentar una gran alegría que fue de la mano con un sufrimiento. Y es que así es nuestra vida, así es nuestra humanidad. Y Dios nos ama tanto, que viene a estar con nosotros en todas las etapas de nuestra vida: en los veranos y primaveras, pero también en los otoños e inviernos. Dios viene para quedarse en TODO momento de nuestra vida porque viene a vivir, a caminar, a reír, a cargarnos y a permanecer para siempre a nuestro lado. Es más, ¿Qué sentido tiene la Navidad y el que Di...

El canto del silencio…

  Me encanta escuchar música. La uso para motivarme a trabajar, para escribir, para limpiar y organizar, para caminar, para rezar, etc. Pero últimamente se me dio por dejar de ponerla y quedarme sin sonidos. Es como que Dios con diversos detalles y circunstancias me invitó a guardar más silencio, para percibir mejor su presencia y en otras maneras. Silencio físico, y de melodías. Pero también ese guardar silencio en el corazón. Percibir la riqueza del silencio de aquellas personas que aman y se entregan con sencillez, sin hacer aspavientos, sin contar lo que van logrando. Ver la riqueza del guardar silencio para que esas batallas, esas alegrías, esas pruebas o esos hondos encuentros con los demás deje huella dentro y sin sonido de fondo, sin palabras, sin comentarios o fotos. Sencillamente todo en silencio. Y al contemplar el indescriptible misterio del Nacimiento de Dios, al contemplar la historia de Amor y de humildad, a Jesús nacido en un pesebre junto a los animales y las...

Lo has roto por mi...

    Rompiste el cielo y tu amor estalla, para venir a mi lado y librarme de todo daño.   Rompiste el cielo con tu poder bendito y amor infinito, que tiene por debilidad mi amor, mi respuesta y el verme feliz ahora y para siempre.   Rompiste el cielo y te hiciste carne en entrañas de María que la hiciste Madre tuya y también mía para que tu corazón pueda latir con el suyo para que tu corazón haga latir el mío al ritmo de tu paz, tu esperanza y tu gozo eterno.   Rompiste el cielo con este tierno llanto de Niño que tan frágil y pequeñito te acercas a mi vida para crecer día a día conmigo.   Rompes el cielo con este hermoso misterio que transforma la oscuridad de la noche en fulgurante luz este parto silencioso, en cantos de Palabra viva el temor de nosotros pastores, en paz confiada y alegría que corre a prisa la pobreza de mi pesebre en riqueza divina y preguntas como las de José y María en Eva...

Este cofre...

  Tengo un cofre muy especial, regalo de mi abuelita. Hecho con paciencia y cariño al armar como rompecabezas cáscaras de huevo pegadas sobre madera. Desde hace mucho tiempo lo tengo en mi oratorio con reliquias de santos y algún otro símbolo muy importante de mi vida. Y estos días, la figura de Jesús puesto sobre un pesebre, y sobre pajas me ha resonado mucho. Entonces me vino la idea de dejar mi Niño Jesús reposando sobre este baúl abierto, para que simbólicamente las pajitas sean estos hombres y mujeres santos que amaron tanto a Dios y pasaron tantas Navidades junto a Él. Y ver a Jesús naciendo sobre este “pesebre de santos”, no me hizo cambiar la figura del pesebre de Navidad, sino que me llevó a pensar que así quiero vivir cada día y no sólo cada Navidad.  M e venía al corazón la figura de ser como las pajitas del pesebre. Tan frágiles y débiles que acogen y reciben a Dios recién nacido. Y que al igual que estos santos, podemos crecer poco a poco y cada día para a...