Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como venida de Cristo

Morder el agua...

  Frase extraña o ilógica: “morder el agua”. Me vino, una tarde que estaba muy agotada. Tenía mucho calor y era un clima muy seco. Por lo tanto, la sed que tenía era mucha. Y al empezar a tomar agua, mi sensación era necesitar que pase rápido por mi garganta. Es como que quería morderla para satisfacer más pronto esa necesidad de hidratarme, que el agua entre pronto por todo el cuerpo. Me reí de la frase, pero horas después me puse a pensar que a veces en la vida es algo así lo que puede sucedernos. Hay veces que tenemos una sed indescriptible, impaciente, urgente y necesaria. Una que no solo para hidratarnos físicamente. Es una sed que puede darse en diversas necesidades de la vida. Sed de respuestas, sed de encuentro, sed de aliviar un dolor grande, sed de calmar el resentimiento o cólera, sed de solventar una urgencia económica, sed de reconciliación con un ser querido, sed por comprender preguntas hondas sobre la vida. Tantos tipos de sed como experiencias de vida que suceden e...

Estar en vela...

  Una de las experiencias que no puedo olvidar de mis estudios en la universidad, es la de amanecerme más de una vez para hacer un trabajo. Si era un curso y tema que me interesaba, me era más fácil dejar de dormir. Y me tocaba entonces poner toda mi atención y esfuerzo junto a la mejor disposición, para poder hacerlo pronto y bien. Y al meditar en este primer domingo de Adviento, donde encontramos un Evangelio un poco misterioso porque habla de la venida de Jesús al final de los tiempos, encontramos también palabras muy importantes que me movieron particularmente: “Velad, pues, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor… estad preparados, porque en el momento que no penséis, vendrá el Hijo del hombre”.   Mt 24, 44 Me puse a buscar qué significa “estar en vela”. Y entre varios significados se dice: “hacer guardia por la noche”, “observar atentamente algo”, “continuar trabajando luego de la jornada diaria” o “cuidar solícitamente algo” … Entonces me puse a pensar, cómo es es...

El futuro que no falla...

    “Quien no aprendió con la Pandemia no entendió nada”. Con esa frase se despidió luego de un día difícil y exigente. Vive semanas muy complicadas, pensando por momentos que le toca vivir demasiado. Más de una vez tentada a no continuar con los retos que le toca. Y con todo este difícil panorama, hace dos noches me buscó para contarme que estaba muy agradecida y que poco a poco las cosas iban caminando. Que valió la pena tanto esfuerzo, confiando en Dios una vez más. Un lindo encuentro, concluyendo juntas que la verdadera esperanza y madurez se vive en esos momentos, cuando no nos quedamos prendados de las emociones ni de los posibles negativismos. Y al iniciar este tiempo de Adviento, preparación para la Navidad, leo este Evangelio que me evocó esta experiencia que les comparto, que creo que a todos puede sernos familiar de una u otra manera. Creo efectivamente que la Pandemia ha evidenciado qué es lo más y lo menos importante. Qué necesita permanecer y de qué sí ...