Frase extraña o ilógica: “morder el agua”. Me vino, una tarde que estaba muy agotada. Tenía mucho calor y era un clima muy seco. Por lo tanto, la sed que tenía era mucha. Y al empezar a tomar agua, mi sensación era necesitar que pase rápido por mi garganta. Es como que quería morderla para satisfacer más pronto esa necesidad de hidratarme, que el agua entre pronto por todo el cuerpo. Me reí de la frase, pero horas después me puse a pensar que a veces en la vida es algo así lo que puede sucedernos. Hay veces que tenemos una sed indescriptible, impaciente, urgente y necesaria. Una que no solo para hidratarnos físicamente. Es una sed que puede darse en diversas necesidades de la vida. Sed de respuestas, sed de encuentro, sed de aliviar un dolor grande, sed de calmar el resentimiento o cólera, sed de solventar una urgencia económica, sed de reconciliación con un ser querido, sed por comprender preguntas hondas sobre la vida. Tantos tipos de sed como experiencias de vida que suceden e...
Todos tenemos experiencias cotidianas que nos llenan de asombro y nos llevan a encontrarnos con la presencia de Dios en nuestra vida. Quiero compartirles mis propias experiencias sencillas y reales, que puedan animarles a descubrir las que están a su alrededor...