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Mostrando las entradas etiquetadas como Acción de Dios

Un hilo...

    Me ha encantado siempre admirar y comprender un poco más el ejemplo de los sabios de oriente. Éstos que dejando comodidades se arriesgaron a dar un viaje tan largo, difícil e inseguro. Dejaron todo porque creyeron en un presagio y confiaron en la luz de una estrella. Un misterio, que por algo está presente en la Biblia. Una historia y un ejemplo que hoy me llevó a pensar en ese gran anhelo y aquel deseo profundo que tiene todo ser humano por seguir la estrella que pueda guiarnos a nuestras verdaderas metas, que nos lleve a cuidar y mantener lo innegociable de nuestra vida. Hoy al rezar en este misterio, me vino el pensar que todos tenemos estos importantes deseos que son como un hilo que no se rompe y que es firme porque atraviesa todo lo que somos y vivimos. Un hilo que llevó a los sabios a tanta aventura, tanto riesgo y tanta certeza de ver en un recién nacido a la respuesta de sus búsquedas y deseos. Escribí esta oración que busca graficarlo, espero que les ay...

Un árbol bueno

  Esta semana tuve la oportunidad de conocer y maravillarme con este árbol que les comparto en la foto. Es del siglo XVII. Imponente por el tamaño, el grosor de sus ramas y por estar tan lleno de vida luego de tantos siglos. Está en medio de un inmenso lugar dejando cualquier otra palmeras o árbol como pequeño e incomparable. No sé si me impresionó más el ancho del tronco central, las raíces profundas que no se ven, pero se saben, o la sombra que ofrece. Pero esa tarde me transmitió mucha paz al verlo junto al atardecer del sol. E inmediatamente me llevó a la analogía de querer tener esa vida sólida de quien tiene hondas raíces y consistencia personal. Y entonces al rezar el Evangelio de este domingo me detuve particularmente en lo que justamente el Señor nos dice sobre los frutos de los árboles. "Cada árbol se conoce por su fruto: no se cosechan higos de los espinos, ni se recogen uvas de las zarzas" Lc 6,44 Me hice un ejercicio interior que me ayudó mucho. Los animo ...

Un necesario descanso…

    Estemos en pandemia o no, hay muchos de vacaciones. Y momentos así son necesarios para renovarnos y encontrarnos mejor con los nuestros. Tiempo necesario para revitalizarnos, para retomar buenas costumbres, ordenarnos y organizar nuestra vida. Descanso en el que puede venir como eco lo vivido en este tiempo, llevándonos a comprender y evaluar lo ya caminado. Tiempo sano para estar a solas y para tener verdaderos encuentros con aquellos que más amamos y que nos conocen mejor. Qué necesario es darnos estos espacios sin esperar vacaciones; sea en los fines de semana o al final de cada día. Me pongo a pensar cuántas experiencias en nuestra historia y en el día a día sobrepasan nuestras expectativas, nuestro horizonte y perspectiva. Cuántos momentos en los que no terminamos de expresar los maravillosos misterios vividos. Cuántas batallas ganadas, obstáculos vencidos y metas logradas que no pensábamos alcanzar. Cuántas historias en las que fuimos testigos de verdaderos...

Sin prisa y sin pausa…

  Esta es una frase que una amiga me la dijo una vez, y se me quedó grabada animándome a hacer las cosas con serenidad y perseverancia a la vez. Pero hoy rezando me encantó pensar más que es una frase que le pertenece a Aquel que me da el ejemplo y ha creado el mismo tiempo. Y junto con esta frase, en estas últimas semanas tuve la experiencia de haberme reencontrado con distintas personas luego de tiempo, que me dieron la alegría de verlas mejor. Unas más serenas, otras más maduras, otras con mejor carácter, otras más abiertas a Dios, otras con el dolor y la pérdida más asumida y aceptada, otras más generosas, otras más dóciles. No es novedad que, a lo largo del tiempo todos pasamos por distintas etapas y cambios significativos de los cuales no somos conscientes muchas veces y en los que alguien nos lo hará notar. Cuántas virtudes y logros personales que no se ganaron de un día para otro, sino que a lo largo de los meses, años o décadas nuestro interior fue modelándose y cambia...

¿A quién creerle?

  Qué difícil pregunta… Gobiernos, instituciones, compañeros de trabajo, miembros de familia, amigos o distintas personas que de una u otra manera nos pudieron llevar a la decepción. Lo vemos en este tiempo, pero siendo realistas, es algo que se hace más evidente a medida que pasan los años en nuestra historia de vida. Tener esa tentación latente a no creerle a otros. Pero en otro sentido, qué necesario y qué humana es la necesidad de confiar en personas que no nos fallen, por quienes podamos poner las manos al fuego. Creo que estas dos realidades pueden llevarnos a tomar conciencia lo que significa la fragilidad humana, la de ser personas finitas y limitadas que tienen a la vez deseos profundos y trascendentales. Ese ser personas espirituales hambrientas de encuentro y ser personas de barro que tapan el hambre con evasiones y pobres respuestas. ¿Y qué ocurre entonces cuando en nuestra vida se nos ha encomendado un puesto de autoridad? Todos de alguna manera tenemos un ca...

Las bondades del agua...

Después de una semana fuerte y confirmando nuevamente cómo Dios no deja de estar presente en todo, me vino una y otra vez la figura del agua. Este elemento de la naturaleza que compone las 2/3 partes en el ser humano. No sé si me vino por las lágrimas de dolor y de risa, el sudor del esfuerzo, la sed de mi preguntas o la de mi búsqueda. Creo que el símbolo del agua puede expresar de muchas maneras el misterio del encuentro del amor y acción de Dios con nuestro camino y nuestra historia personal. Y al combinarlo con la parábola del buen sembrador que recordamos este domingo, se me dio un lindo regalo espiritual, agradeciéndole a Dios por varios elementos que entendí. Hoy me tomo la libertad de compartirlo con ustedes, tal vez se puedan identificar con algo de ésto... Y le dije al Señor que dentro de mí: Hay aguas como las del mar, con olas pequeñas que me animan a vencer nuevas metas y otras grandes que me revuelcan cuando no entiendo lo que ocurre. Hay aguas tranquilas como las de un l...