Qué
emoción se vive cuando preparamos la visita de alguien querido a nuestra casa.
Esperamos la llegada de ese día preparando y disponiendo todo para que esté a
gusto, para que se sienta bien y perciba el cariño que le tenemos con detalles
y esfuerzos.
Cuando
sabemos el día y la hora que vendrá, podemos organizar y planificar mejor cosas
más especiales y elaboradas. Y todo con entusiasmo porque nos llena de alegría
el corazón.
Pero
existen también esas personas a las que queremos tanto y que le tenemos una
confianza tal, que no tienen que anunciar su visita, pues pueden llegar en
cualquier momento para hacernos compañía, para contarnos algo nuevo o para
quedarse en silencio y comunión haciéndonos compañía. Personas que ocupan un
lugar mucho más profundo en el alma. Y tal vez por ser tan especiales, les guardamos
en la despensa lo que tanto le gusta, o tenemos siempre a la mano lo que sabemos
que necesitará. Son esas personas que ocupan un lugar indispensable en nuestro
camino, que nos llenan de gozo y alegría solo con verlas porque nos hacen mucho bien.
Hoy
que empezamos este tiempo de Adviento, me vino a la mente esta experiencia pues
empezamos a agradecer la visita de aquella persona indispensable y tan importante para nuestra vida que puede llegar sin avisar: La venida de Jesús...
“Adventus”
que significa “venida”, es un tiempo para crecer en la esperanza: la virtud y la melodía que aviva el alma y que se escuchará fuerte en estas semanas.
Esperaremos
la Navidad y recuerdo de la llegada de Dios hecho Niño a nuestro mundo para
salvarnos. Tomaremos conciencia que seguimos esperando una segunda venida de
Jesús al final de los tiempos en el que nos veremos con Él cara a cara para
toda la eternidad.
Pero también será ocasión de tomar conciencia de una tercera venida: esa en la que
Dios viene a nuestras vidas todos los días, todo el tiempo y en todo espacio.
La venida, la visita la llegada de Aquel que tanto nos ama, que llega a
quedarse dentro de nuestra casa, de nuestro mundo y nuestra historia. La venida
de Aquel que toca la puerta de nuestro corazón todos los días y que puede
quedarse esperando fuera todo el tiempo que sea necesario hasta que le hagamos
pasar.
Hoy
que iniciamos este tiempo de Adviento démosle gracias a Dios porque siempre viene,
porque podemos esperarlo con gratitud su venida, y porque el que
primero espera entusiasmado y con todo el amor del mundo es Él para encontrarse
plenamente contigo y conmigo.
Por
eso Jesús nos dice en el Evangelio esta frase que no sólo se refiere al fin de
los tiempos, sino también a la venida de todos los días:
“Por
eso, estad también vosotros preparados, porque a la hora que menos penséis
viene el Hijo del hombre”. Mt 24,44
Que
vivamos un buen inicio de Adviento y sea ocasión para estar más unidos a Él,
preparando el corazón y todo espacio de nuestra vida para que se quede cada vez
más unido a nosotros.
Espero
que esta oración que escribí les ayude.
____
Estar preparada, estar en vela,
no por susto, no por miedo al castigo
o temor a quedar mal contigo.
Estar preparada y en vela,
porque tengo el corazón ensanchado y entusiasmado
llenándolo de tu aire fresco y bueno,
porque ha de venir para siempre mi Bien
porque ha de llegar el único capaz de
transformarlo todo
porque ha de llegar a mi vida el que más
me ama
en este mundo y en el eterno.
Estar preparada y en vela,
porque me amas tanto y te quiero tanto
que no quiero reservar nada para
ofrecerte todo.
Estar preparada y con la cabeza
levantada
teniendo los ojos abiertos y el
corazón latiendo,
para que entres más hondo a mi vida
pues eres el único que la salva, la
cura y la hace plena.
Estar preparada y despierta como una
niña,
porque ha de venir el que mejor conoce
y comprende mis historias,
el que más sufre con mis heridas
y el que más goza con mis logros.
Prepararte mi casa, mi mundo y mis
sueños,
todo para que al sentarnos en la mesa
vivamos ese encuentro que se hace indescriptiblemente
eterno
gozando juntos esta vida presente
y soñando con el cielo y el abrazo eterno.
Esperarte todos los días y estar preparada
es ya un gozo y tiene todo el sentido
porque vivir así en vela y en espera
esperanzada
es tener ya dentro al que ya vino
y a la vez dejar todo más listo para un
encuentro aún más pleno.
Vivir esperándote tiene todo el
sentido
porque me lleva necesariamente
a poner en orden mi casa y mundo
a priorizar lo primero
valorando y leyendo todo desde tu
mirada.
Tiene todo el sentido, porque así
lo que sobra, lo que daña y enferma
exige ser sacado y expulsado
para dejar todo libre y despejado
y así ocupes más lugares y más
espacios
en mi vida y mi corazón enamorado.
Ayúdame a estar siempre en vela y preparada
con un corazón vivo y despierto
para aguardar mejor tu visita
y sea cada encuentro contigo
más pleno, más fuerte y divino,
para que sea un anticipo de tu última venida
con ese abrazo eterno que nos daremos
y con todas tus promesas ya cumplidas.
Amén
Mateo 24, 37-44


Que en este Adviento nos encuentre dispuestos a abrir nuestros corazones ♥ al amor sincero, en la caridad y el servicio al más necesitado a nuestros hermanos
ResponderEliminarGracias Magali xdel Señor del la Reflexión, Esperando Atenta la Venida
ResponderEliminarMil disculpas por el atraso querida MAGALI, recibí la visita de familiares y no he tenido tiempo para nada, vinieron a ver a mi querida hermana y a desearnos a la familia una Feliz Navidad!!!
ResponderEliminarComo siempre, tu bien sabes que me gusta todo lo que tú nos compartes, gracias querida Magali.
Dios te bendiga y te guarde siempre.
Elvira Orellana.