Ir al contenido principal

Esperando visita...

 



Qué emoción se vive cuando preparamos la visita de alguien querido a nuestra casa. Esperamos la llegada de ese día preparando y disponiendo todo para que esté a gusto, para que se sienta bien y perciba el cariño que le tenemos con detalles y esfuerzos.

Cuando sabemos el día y la hora que vendrá, podemos organizar y planificar mejor cosas más especiales y elaboradas. Y todo con entusiasmo porque nos llena de alegría el corazón.

Pero existen también esas personas a las que queremos tanto y que le tenemos una confianza tal, que no tienen que anunciar su visita, pues pueden llegar en cualquier momento para hacernos compañía, para contarnos algo nuevo o para quedarse en silencio y comunión haciéndonos compañía. Personas que ocupan un lugar mucho más profundo en el alma. Y tal vez por ser tan especiales, les guardamos en la despensa lo que tanto le gusta, o tenemos siempre a la mano lo que sabemos que necesitará. Son esas personas que ocupan un lugar indispensable en nuestro camino, que nos llenan de gozo y alegría solo con verlas porque nos hacen mucho bien.  

Hoy que empezamos este tiempo de Adviento, me vino a la mente esta experiencia pues empezamos a agradecer la visita de aquella persona indispensable y tan importante para nuestra vida que puede llegar sin avisar: La venida de Jesús...

“Adventus” que significa “venida”, es un tiempo para crecer en la esperanza: la virtud y la melodía que aviva el alma y que se escuchará fuerte en estas semanas.

Esperaremos la Navidad y recuerdo de la llegada de Dios hecho Niño a nuestro mundo para salvarnos. Tomaremos conciencia que seguimos esperando una segunda venida de Jesús al final de los tiempos en el que nos veremos con Él cara a cara para toda la eternidad.

Pero también será ocasión de tomar conciencia de una tercera venida: esa en la que Dios viene a nuestras vidas todos los días, todo el tiempo y en todo espacio. La venida, la visita la llegada de Aquel que tanto nos ama, que llega a quedarse dentro de nuestra casa, de nuestro mundo y nuestra historia. La venida de Aquel que toca la puerta de nuestro corazón todos los días y que puede quedarse esperando fuera todo el tiempo que sea necesario hasta que le hagamos pasar.

Hoy que iniciamos este tiempo de Adviento démosle gracias a Dios porque siempre viene, porque podemos esperarlo con gratitud su venida, y porque el que primero espera entusiasmado y con todo el amor del mundo es Él para encontrarse plenamente contigo y conmigo.

Por eso Jesús nos dice en el Evangelio esta frase que no sólo se refiere al fin de los tiempos, sino también a la venida de todos los días:

“Por eso, estad también vosotros preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre”. Mt 24,44

 

Que vivamos un buen inicio de Adviento y sea ocasión para estar más unidos a Él, preparando el corazón y todo espacio de nuestra vida para que se quede cada vez más unido a nosotros.




Espero que esta oración que escribí les ayude.

____

Estar preparada, estar en vela,

no por susto, no por miedo al castigo

o temor a quedar mal contigo.

Estar preparada y en vela,

porque tengo el corazón ensanchado y entusiasmado

llenándolo de tu aire fresco y bueno,

porque ha de venir para siempre mi Bien

porque ha de llegar el único capaz de transformarlo todo

porque ha de llegar a mi vida el que más me ama

en este mundo y en el eterno.

 

Estar preparada y en vela,

porque me amas tanto y te quiero tanto

que no quiero reservar nada para ofrecerte todo.

 

Estar preparada y con la cabeza levantada

teniendo los ojos abiertos y el corazón latiendo,

para que entres más hondo a mi vida

pues eres el único que la salva, la cura y la hace plena.

 

Estar preparada y despierta como una niña,

porque ha de venir el que mejor conoce y comprende mis historias,

el que más sufre con mis heridas

y el que más goza con mis logros.

 

Prepararte mi casa, mi mundo y mis sueños,

todo para que al sentarnos en la mesa

vivamos ese encuentro que se hace indescriptiblemente eterno

gozando juntos esta vida presente

y soñando con el cielo y el abrazo eterno.

 

Esperarte todos los días y estar preparada

es ya un gozo y tiene todo el sentido

porque vivir así en vela y en espera esperanzada

es tener ya dentro al que ya vino

y a la vez dejar todo más listo para un encuentro aún más pleno.

 

Vivir esperándote tiene todo el sentido

porque me lleva necesariamente

a poner en orden mi casa y mundo

a priorizar lo primero

valorando y leyendo todo desde tu mirada.

Tiene todo el sentido, porque así

lo que sobra, lo que daña y enferma

exige ser sacado y expulsado

para dejar todo libre y despejado

y así ocupes más lugares y más espacios

en mi vida y mi corazón enamorado.

 

Ayúdame a estar siempre en vela y preparada

con un corazón vivo y despierto

para aguardar mejor tu visita

y sea cada encuentro contigo

más pleno, más fuerte y divino,

para que sea un anticipo de tu última venida

con ese abrazo eterno que nos daremos

y con todas tus promesas ya cumplidas.

Amén

Mateo 24, 37-44






Comentarios

  1. Que en este Adviento nos encuentre dispuestos a abrir nuestros corazones ♥ al amor sincero, en la caridad y el servicio al más necesitado a nuestros hermanos

    ResponderEliminar
  2. Gracias Magali xdel Señor del la Reflexión, Esperando Atenta la Venida

    ResponderEliminar
  3. Mil disculpas por el atraso querida MAGALI, recibí la visita de familiares y no he tenido tiempo para nada, vinieron a ver a mi querida hermana y a desearnos a la familia una Feliz Navidad!!!
    Como siempre, tu bien sabes que me gusta todo lo que tú nos compartes, gracias querida Magali.
    Dios te bendiga y te guarde siempre.

    Elvira Orellana.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario