Hace
un tiempo tuve un sueño muy bonito en el que estaba volando. Tomaba impulso, y con esfuerzo y ganas podía elevarme más alto. Me sentía libre y sentía cómo
el viento fresco me impulsaba a seguir haciéndolo.
Hoy
al rezar en el Evangelio de este domingo sobre las Bienaventuranzas, me vino el
recuerdo de este sueño. El Espíritu me dio el regalo de comprender un poco más cómo
el Señor nos quiere libres y que volemos alto. Libres porque podemos liberamos
de cadenas o cintas delgada que puedan atarnos y atrasar nuestra felicidad. Este
domingo tal vez sea ocasión para escuchar al Señor y cortar esas cintas o cadenas para volar alto con la fuerza del amor de Dios.
Les
comparto una oración que escribí. Espero que les ayude ver a las Bienaventuranzas como un verdadero
camino de libertad y de amor que se logra cuando nos unimos a Él y tenemos
puesta la mirada en el Sol, en lo alto y en lo verdaderamente importante.
Soltemos
lo que nos ata y volemos para ser felices desde ya y para siempre.
Y si fuéramos
como un ave libre,
que tiene poder
para mover sus alas
para elevar su
vida, su cuerpo, su espíritu
al ritmo de un
corazón lleno de amor y esperanza.
Ave libre que busca
el Sol de justicia
que se refresca
con el aire del Espíritu
que vive y
respira por el poder del Padre.
Ave libre que
deja de lado complicaciones,
riquezas de
fantasía y poderes inventados,
y sabiéndose
pobre y necesitada
vuela para
encontrarse con su verdadero Tesoro.
Ave libre que
tiene mala memoria
para las
peleas, ofensas y rencores,
pero muy buena
para agradecer y construir puentes.
Ave mansa que
sabe por ello volar con otros…
Ave libre que logra llegar lejos,
porque no
tiene miedo al esfuerzo, dolor y llanto
porque sabe
que el que sufre ama,
y el que ama sufre...
Ave libre que
vuela alto,
porque está
apasionadamente loca
por alcanzar
la justicia y llegar al cielo.
Ave libre y
generosa,
que sabe
combinar su vuelo
con la mirada
buena y compasiva
para perdonar
y cargar
al que está esclavo, triste y ciego.
Ave libre que respira
aire puro,
que lava sus ojos
con el colirio de la gracia
para ver a
cada uno
con dignidad, verdad
y hondo respeto por su grandeza.
Ave libre que
no deja de volar,
que no se
cansa de extender sus alas
para alcanzar y
construir la paz dulce y buena.
Ave libre que vuela sin miedo,
aunque haya
cazadores que no soportan
escuchar al
amor y al canto de gozo.
Que sabe que
si llega el día de recibir una herida,
dará la vida
como lo hizo
aquel Pelícano
Salvador, que nos ama tanto.
Llamados a ser
libres
a amar sin
medida ni barreras.
Llamados a ser bienaventurados
desde esta
libertad de dejar toda atadura
Bienaventurados y confiados
porque Él no nos deja de amar y abrazar
para buscar el cielo en las alturas y en el cotidiano ras de suelo.
AMEN
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“En aquel tiempo, al ver Jesús el
gentío, subió al monte, se sentó y se acercaron sus discípulos; y, abriendo su
boca, les enseñaba diciendo:
«Bienaventurados los pobres en el
espíritu,
porque de ellos es el reino de los cielos.
Bienaventurados los mansos, porque ellos
heredarán la tierra.
Bienaventurados los que lloran, porque
ellos serán consolados.
Bienaventurados los que tienen hambre y
sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados.
Bienaventurados los misericordiosos,
porque ellos alcanzarán misericordia.
Bienaventurados los limpios de corazón, porque
ellos verán a Dios.
Bienaventurados los que trabajan por la
paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios.
Bienaventurados los perseguidos por
causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.
Bienaventurados vosotros cuando os
insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Alegraos
y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo». Mateo
5, 1-12a
Y si aún no han visto la serie The Chosen, les animo a verla.
Este es un pequeño pasaje cuando habla de las Bienaventuranzas.

Hermosa oración gracias
ResponderEliminarQué hermosa y difícil lección.
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