Una amiga tiene un hijo muy especial. Un día cuando era niño le dijo a su mamá: ¿Cuánto es 10 x 0? -Y ella le respondió cero. Sorprendido continuó: ¿Pero 100 x 0? - Es también cero. ¿10,000 x 0? - También cero. ¡Pero mamá! ¿20 millones x 0? - También cero. ¿35,950 millones x 0? - Le sonrió y dijo, entiéndelo… es cero. Pasaron 2 minutos en silencio, miró a los ojos a su adorada mamá y le dijo: ¿Mamá, Dios x 0? - Llena de amor y asombro le respondió: DIOS. Es una historia que siempre me ha llenado de ternura y asombro. Y me vino al recuerdo con el relato del Evangelio de hoy domingo. Un pasaje con muchos detalles, pero me quedo algo muy concreto que me resonó el alma: todo ser humano necesita comprender y agradecer que el último poder, la última fuerza, la última palabra la tiene Dios. Describe este pasaje a Jesús, enseñando en la sinagoga con tal fuerza que reflejaba más poder que los escribas (aquellos que copiaban e interpretaban la ley). Un poder que no vino por algún t...
Todos tenemos experiencias cotidianas que nos llenan de asombro y nos llevan a encontrarnos con la presencia de Dios en nuestra vida. Quiero compartirles mis propias experiencias sencillas y reales, que puedan animarles a descubrir las que están a su alrededor...