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Mostrando entradas de noviembre, 2025

Esperando visita...

  Qué emoción se vive cuando preparamos la visita de alguien querido a nuestra casa. Esperamos la llegada de ese día preparando y disponiendo todo para que esté a gusto, para que se sienta bien y perciba el cariño que le tenemos con detalles y esfuerzos. Cuando sabemos el día y la hora que vendrá, podemos organizar y planificar mejor cosas más especiales y elaboradas. Y todo con entusiasmo porque nos llena de alegría el corazón. Pero existen también esas personas a las que queremos tanto y que le tenemos una confianza tal, que no tienen que anunciar su visita, pues pueden llegar en cualquier momento para hacernos compañía, para contarnos algo nuevo o para quedarse en silencio y comunión haciéndonos compañía. Personas que ocupan un lugar mucho más profundo en el alma. Y tal vez por ser tan especiales, les guardamos en la despensa lo que tanto le gusta, o tenemos siempre a la mano lo que sabemos que necesitará. Son esas personas que ocupan un lugar indispensable en nuestro camino...

Huellas en la nieve

  Me encanta la historia de San Wenceslao. Un rey que amaba mucho a su pueblo y sufría al verlos pasar necesidad. Cuentan que un día de crudo invierno quiso cruzar el pueblo a pesar de la nieve y distancia para llevar alimento y ropa a un hombre que pudo ver desde su palacio. Y decidió hacerlo descalzo.   Pidió la compañía de un hombre de su corte, quien, abrigado y con un buen calzado, empezó a caminar junto a él con temor al frío. El buen rey viendo cuánto le costaba, le dijo que camine detrás de él para pisar sobre las huellas que iba marcando. Y ocurrió un milagro, pues cada huella de su rey descalzo, estaba caliente y abrigaba su caminar. Y este domingo que celebramos la solemnidad de Cristo Rey, me vino el recuerdo de esta bella historia. Jesús es el verdadero Rey del universo y de nuestra vida, quien nos ama más que cualquiera. Es un día para dar gracias por tener como Rey a Cristo, quien por buscarnos viajó tanto, trascendiendo el tiempo y las distancias incompre...

La terquedad

  La terquedad se puede definir como “la actitud de una persona que se mantiene en sus ideas, opiniones o deseos, aun en contra de razones convincentes”. Es probable que conozcamos a más de una persona con estas características, o incluso que nosotros mismos seamos así. Estas personas pueden llevarnos a desencuentros, peleas o resentimientos por diversos temas. Nos sorprende, entonces, lo aferradas que pueden estar a un pensamiento o intención, lo que les impide ver las cosas desde otra perspectiva. Tienen una seguridad impresionante en sus convicciones, lo que las lleva a actuar con firmeza en lo que creen. Pero creo que la fuerza que revela una persona así, puede ser de mucha utilidad cuando es orientada y guiada hacia algo bueno e importante. Traigo esta característica humana porque al meditar en el Evangelio de este domingo, me dejó resonando cómo acaba esta cita. Como sabemos, estamos en las últimas semanas del año litúrgico y, en ellas se hace referencia a los signos de...

Sentirse en las nubes...

  Hace poco volví a escuchar esta expresión que me encanta: “sentirme en las nubes”. ¿Alguna vez han tenido esta sensación, de estar tan felices, que el corazón se eleva para sentir como que estamos flotando… en las nubes? Una experiencia que nos eleva para encontrarnos con las cosas verdaderamente importantes de la vida. Cuando nos sentimos en las nubes, experimentamos algo tan maravilloso que los problemas difíciles del día a día parecen insignificantes. Es como que lo que antes nos podía preocupar, ahora deja de ocupar espacio en la mente y corazón, y muchas cosas pasan a un segundo plano. Cuando nos sentimos en las nubes nuestra atención, nuestro interés y nuestros días quedan fijos en aquello verdaderamente importante  que nos hace tan felices. Es como si nos sintiéramos transportados a otra dimensión, en la que el gozo, la paz, el deseo de vivir y la comunión es tan fuerte que se disipa todo temor, soledad, tristeza y hasta el dolor no nos afecta. Es como si todo lo...

Tres misterios que se unen hoy...

  Nos ha tocado este fin de semana la ocasión de unir tres misterios fundamentales para nuestra vida y nuestra felicidad: el día de Todos los Santos, el día de los Difuntos y el domingo (día de la Resurrección de Jesús). Les comparto por eso esta sencilla oración que escribí para unirnos como Iglesia y reconocer cómo, tanto el duelo ante la pérdida de un ser querido, el llamado a ser felices (santos) aquí en la tierra y luego en el cielo y también el amor de Cristo Resucitado que nos da todas las gracias para vivir felices, se unen y son como notas que nos acompañan y enriquecen a lo largo de nuestra historia. Espero que les pueda ayudar. Toparnos con la muerte, tocar esa fibra misteriosamente cierta, esa realidad que moviliza tantas cosas aquí dentro y aquí hondo. La que nos hace derramar lágrimas escondidas o las que, por impotencia, se hacen descontroladas. La que nos lleva a preguntas y reclamos o la que tienta a cerrar los ojos y oídos para buscar retroceder el tiempo c...