Hace un tiempo tuve un sueño muy bonito en el que estaba volando. Tomaba impulso, y con esfuerzo y ganas podía elevarme más alto. Me sentía libre y sentía cómo el viento fresco me impulsaba a seguir haciéndolo. Hoy al rezar en el Evangelio de este domingo sobre las Bienaventuranzas, me vino el recuerdo de este sueño. El Espíritu me dio el regalo de comprender un poco más cómo el Señor nos quiere libres y que volemos alto. Libres porque podemos liberamos de cadenas o cintas delgada que puedan atarnos y atrasar nuestra felicidad. Este domingo tal vez sea ocasión para escuchar al Señor y cortar esas cintas o cadenas para volar alto con la fuerza del amor de Dios. Les comparto una oración que escribí. Espero que les ayude ver a las Bienaventuranzas como un verdadero camino de libertad y de amor que se logra cuando nos unimos a Él y tenemos puesta la mirada en el Sol, en lo alto y en lo verdaderamente importante. Soltemos lo que nos ata y volemos para ser felices desde ya y para...
Todos tenemos experiencias cotidianas que nos llenan de asombro y nos llevan a encontrarnos con la presencia de Dios en nuestra vida. Quiero compartirles mis propias experiencias sencillas y reales, que puedan animarles a descubrir las que están a su alrededor...