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Despertarnos...

 



Cuando tenía 7 años, una madrugada de vacaciones dormía profundamente cuando sentí una voz amorosa que me habló al oído y me dijo: “¿Vamos al Cuzco?”. Era mi papá que me estaba despertando para alistarnos a realizar un lindo viaje de familia. Dormía muy bien, pero esa pregunta y el entusiasmo del viaje me despertó muy rápido.

Muchas veces en nuestra vida podemos estar como dormidos o rutinizados en el día a día. Y puede pasar que nos olvidemos de esa voz buena que nos invita a experiencias que nos exigen, pero son mucho más importantes que seguir dormidos o en lo mismo…

Jesús en el Evangelio de este domingo nos habla de 4 parábolas que nos siguen describiendo el Reino de Dios. Y las dos primeras hablan particularmente de esta analogía que me vino al corazón. Un tesoro, una perla muy fina que es tan valiosa que vale la pena dejar todo o vender todo para conseguirlo.

Y entonces es un buen momento para sincerar el corazón, entrar en lo interior y preguntarnos con sinceridad: ¿Cómo es el Ranking de mis prioridades?, ¿Qué es lo que me puede despertar todas las mañanas? ¿Qué es lo más importante en mi vida?, ¿Qué es lo innegociable? ¿Qué es aquello en mi vida por lo cual estoy dispuesta a dejar y renunciar a otras cosas o personas? ¿Hay algo en mi vida que me motiva tanto que me puede llevar a ser capaz de arriesgarme o dejar lo seguro y estable que vivo?

Una vez más me lo repito y se los repito: Jesús nos quiere felices, plenos, nos quiere gozando de lo eterno y lo que no se va. Una felicidad desde la cual vale la pena definir , replantear y ver con sinceridad el orden de nuestras prioridades.

Y es que Jesucristo no ha venido a ponernos cargas incómodas con la idea de sufrir aquí para gozar luego en el cielo. Él sencillamente nos conoce tan bien, que sabe qué tesoros necesitamos, qué perlas finas nos hacen felices, qué tesoros nos sanan y alivian el alma, qué perlas elevan nuestra mirada y nuestra esperanza. Y porque nos conoce tan bien, sabe también cuánto le necesitamos.

Jesús nos recuerda una y otra vez que su amor, ese amor que recibimos y damos es el tesoro más importante y la perla más fina por la cual vale la pena entregarnos, esforzarnos, despertarnos y darlo todo.


Estamos a mitad de año y un poco más… Sería bueno y necesario hacer un alto y revisar nuestra vida. Ver qué perlas en nuestra vida son valiosas y cuales son falsas. Qué tesoros son importantes y cuáles son todo lo contrario. Jesús nos quiere libres, maduros y felices. Jesús sabe que el amor, su amor, es el mejor termómetro para nuestra vida y la mejor razón para despertar cada día. Todo aquello que nos lleve a ello es un tesoro y una perla para nuestra vida y para el Reino.

Que esta semana tengamos el corazón abierto, los oídos atentos y los ojos atentos para reconocer los tesoros recibidos, las perlas que se nos regala y la oportunidad de gozar del Reino en esta tierra.

Jesús todos los días nos toca el corazón y nos dice dulce, amorosa y tiernamente: “¿Vamos al cielo aquí en la tierra?”.

Mateo 13, 44-52



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