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Como vasijas…

Llegaba a clases de 3er grado luego de pasar un momento tenso y triste. Una clase que poco a poco terminó en un diálogo con esas preguntas tan especiales que sólo los niños hacen. Era testigo de algo maravilloso que iba ocurriendo en sus tiernos y blancos corazones. Tomaba con ellas más conciencia del misterio de la Eucaristía. Y creo que la más asombrada de la clase era yo. Mi corazón pasó de la tristeza a una alegría profunda. Perdí la dimensión del tiempo, y sin darme cuenta pasaron las dos horas de clase. Sonó el timbre, ellas no querían terminar la clase ¡Y yo tampoco! Llegó entonces la siguiente profesora y sin dudar le pedí el favor de cambiar sus horas por las mías de la próxima semana. Vio a las niñas y notando que ésto era algo especial me las dio. Todas emocionadas nos juntamos nuevamente a seguir asombrándonos. Es un día de aquellos que no olvidaré. Fui un instrumento del amor y la presencia de Jesús. Y al mismo tiempo me encontré con este amor indescriptible… Me ...

¿Qué la hace valiosa?

Cuando era niña me gustaba ver cómo se arreglaba mi mamá y cómo se iba probando diversas joyas que guardaba en el cofre. Me ponía a su lado frente al espejo para pedirle que me las enseñe. Las joyas son ornamentos que al usarlos pueden expresar la ocasión importante en la que estamos o enaltecer la belleza de lo que tiene esa persona. Generalmente se les da más atención a éstas de oro, de piedras preciosas o las que se pulen para sacar brillo. Pero en realidad para cada persona la joya guarda un valor simbólico también. De todas éstas, la perla me ha llamado siempre la atención. Y tiene además un misterio y encanto particular para ser formada. Cuando algún tipo de organismo, aunque sea un grano de arena, se introduce en la concha de una ostra, ésta para protegerse del invasor, comienza a recubrir el objeto con nácar o madreperla (el mismo material que recubre la capa interna de su caparazón). Y este proceso lo repite hasta que tome el brillo y la forma de una pe...

Ni blanco, ni negro…

Cuando veo a alguien pintar, me asombra las posibles combinaciones de colores que hacen antes de plasmarlas en un lienzo. Y cuando va ganando experiencia, puede sacar aún más matices y posibilidades. Creo que algo así es lo que nos ocurre a medida que pasan los años; descubrimos cada vez más matices en la vida… Dicen que cuando estamos en los 20´s los ideales grandes que buscamos conquistar los vemos posibles porque sentimos toda la fuerza y vitalidad. Y estamos seguros que todo dejará lo negro y será blanco de un día para otro. Que a los 30, empezamos a escandalizarnos o impresionarnos con los defectos y errores propios y ajenos iniciándose un “cierto realismo” o llegando a pensar que todo se volverá negro. Que a los 40 concluimos que “la vida es dura, que ya nada nos asombra”, y que la vida es gris. Y dicen que a partir de los 50 podemos ganar serenidad y gratitud para entender que la vida y las personas no son ni blancas ni negras, sino que tienen diferentes matices… No lo digo porq...

Las bondades del agua...

Después de una semana fuerte y confirmando nuevamente cómo Dios no deja de estar presente en todo, me vino una y otra vez la figura del agua. Este elemento de la naturaleza que compone las 2/3 partes en el ser humano. No sé si me vino por las lágrimas de dolor y de risa, el sudor del esfuerzo, la sed de mi preguntas o la de mi búsqueda. Creo que el símbolo del agua puede expresar de muchas maneras el misterio del encuentro del amor y acción de Dios con nuestro camino y nuestra historia personal. Y al combinarlo con la parábola del buen sembrador que recordamos este domingo, se me dio un lindo regalo espiritual, agradeciéndole a Dios por varios elementos que entendí. Hoy me tomo la libertad de compartirlo con ustedes, tal vez se puedan identificar con algo de ésto... Y le dije al Señor que dentro de mí: Hay aguas como las del mar, con olas pequeñas que me animan a vencer nuevas metas y otras grandes que me revuelcan cuando no entiendo lo que ocurre. Hay aguas tranquilas como las de un l...