Me subí ayer a un avión luego de mucho tiempo. Y empecé a comparar lo que se siente al subir a uno de estos y el subir a un carro o un bus. Y me acordé que hace poco leía en un artículo que por sorprendente que parezca, viajar en avión sigue siendo el medio de transporte más seguro. Así es… Y uso esta analogía porque creo que es algo así lo que puede suceder en nuestra vida interior. El carro o el bus serán aquellas experiencias que se ven, que se manejan y que ofrecen la posibilidad de “bajarse del carro” cuando estemos cansados, dolidos, desalentados o asustados. Pero es importante entender que aquello que es realmente valioso y fundamental en la vida, aquello innegociable y que podríamos buscarlo con todas nuestras fuerzas, siempre implicarán experiencias de exigencia, de esfuerzo, de renuncia y de diversos arrancones... porque vale la pena, pues los verdaderos tesoros cuestan. Es muy humano buscar la seguridad, el estar resguardados y a salvo. Algo que nos lleva más de u...
Todos tenemos experiencias cotidianas que nos llenan de asombro y nos llevan a encontrarnos con la presencia de Dios en nuestra vida. Quiero compartirles mis propias experiencias sencillas y reales, que puedan animarles a descubrir las que están a su alrededor...