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Más fuerte que el cero…

  Una amiga tiene un hijo muy especial. Un día cuando era niño le dijo a su mamá: ¿Cuánto es 10 x 0? -Y ella le respondió cero. Sorprendido continuó: ¿Pero 100 x 0? - Es también cero. ¿10,000 x 0? - También cero. ¡Pero mamá! ¿20 millones x 0? - También cero. ¿35,950 millones x 0? - Le sonrió y dijo, entiéndelo… es cero. Pasaron 2 minutos en silencio, miró a los ojos a su adorada mamá y le dijo: ¿Mamá, Dios x 0? - Llena de amor y asombro le respondió: DIOS.   Es una historia que siempre me ha llenado de ternura y asombro. Y me vino al recuerdo con el relato del Evangelio de hoy domingo. Un pasaje con muchos detalles, pero me quedo algo muy concreto que me resonó el alma: todo ser humano necesita comprender y agradecer que el último poder, la última fuerza, la última palabra la tiene Dios. Describe este pasaje a Jesús, enseñando en la sinagoga con tal fuerza que reflejaba más poder que los escribas (aquellos que copiaban e interpretaban la ley). Un poder que no vino por algún t...

¿Cuántos colores existen?

  Imposible contarlos… Vienen de la luz, de 3 colores primarios que dieron lugar a tantos. Vienen de los que contemplamos en el arcoíris, pero que se siguen combinando y haciendo más matices novedosamente nuevos. Creo que así somos. Que cada uno de nosotros tiene un color, sabor y sonido único e irrepetiblemente valioso. Así nos hizo Dios, para realizar cantos y paisajes que no se puedan repetir. Cuando leía el Evangelio de este domingo sobre el llamado a los primeros 4 discípulos, me llamó la atención algo muy sencillo que puede darnos una luz para comprender cómo nos ve Jesús: “Bordeando el mar de Galilea, vio a Simón y Andrés, el hermano de Simón, largando las redes en el mar, pues eran pescadores. Jesús les dijo: «Venid conmigo, y os haré llegar a ser pescadores de hombres.» Al instante, dejando las redes, le siguieron. Caminando un poco más adelante, vio a Santiago, el de Zebedeo, y a su hermano Juan; estaban también en la barca arreglando las redes; y al instante los ll...

Honestidad

  Una virtud que admiro mucho en las personas es la honestidad. Esas personas que buscando ser íntegras reconocen con sinceridad lo que ven. Hay muchas definiciones, y una muy sencilla que me encantó fue ésta que afirma que “… es más que el no mentir, engañar o robar. Implica reconocer la verdad en lo que se identifica, al tener conciencia de sí mismo”. Es ese paso previo a ser coherentes e íntegros, porque creo que es de valientes llamar las cosas por su nombre e identificar la verdad que encontramos nos guste o no… Sin honestidad no se da luego la integridad de vida. Les comento sobre esta virtud, porque este domingo al rezar el Evangelio, me llevó a admirar la honestidad de los protagonistas de esta historia. Es el momento en el que Juan Bautista les dice a sus discípulos que allí estaba Jesús, el Mesías esperado. Y ante ello, Andrés y Juan deciden ir detrás de Jesús. Viene entonces esta experiencia y diálogo que me encanta: “Jesús se volvió y, al ver que lo seguían, l...

¿Qué estamos buscando?

  Tengo una amiga a quien quiero mucho y con quien nos comunicamos seguido aunque vivamos lejos. Y algo muy curioso que solemos hacer, es contar cuando algo se nos pierde, porque sabemos que San Antonio nos ayudará. Más de una vez le hemos pedido no sólo por algo material. También le pedimos encontrar una respuesta, encontrar la forma de relacionarnos con una persona, encontrar la solución a un problema o conflicto. ¡Y más de una vez nos ha hecho el favor! Pero a veces necesitamos buscar algo que no necesariamente se ha perdido, sencillamente no lo hemos tenido. Y pienso en todos los que conozco y quiero. Y tengo ganas de tenerle en frente y decirle: ¿Qué es lo que buscas en tu vida? ¿Cómo te puedo ayudar? Porque de esa respuesta tal vez pueden derivarse opciones importantes en la vida. Si tú y yo realmente queremos encontrarlo, no tengamos miedo a releer, confirmar o cambiar nuestra forma de vivir. Hoy que recordamos la Epifanía del Señor, la venida de los Reyes Magos, me cues...

El mejor tiempo…

  “La paciencia todo lo alcanza”, decía Santa Teresa de Jesús. Y cada vez me parece más cierto y necesario. Creo que en un mundo acelerado donde el hacer las cosas rápidamente es una virtud, tener experiencias en las que toca esperar, toca confiar porque no se ven los resultados, toca aceptar que debemos aguardar más tiempo de lo que suponíamos, se convierte en algo hasta desagradable o que puede ponernos de mal humor. Situaciones en las que la impaciencia hasta nos lleva a buscar culpables fuera o dentro... Y aunque unos tienen más de paciencia que otros, es humano el desconcierto cuando las cosas no suceden como lo esperamos. Hoy al rezar en torno a la Sagrada Familia y en torno al inicio de un nuevo año, me vino a la mente y al corazón la pregunta sobre la importancia del tiempo, los tiempos de la vida, los tiempos de Dios. ¿Cómo medimos y valoramos el tiempo? ¿Cuándo es mucho tiempo y cuándo poco tiempo? El pasaje del Evangelio nos sitúa en torno a José y María que van al templ...

El canto del silencio…

  Me encanta escuchar música. La uso para motivarme a trabajar, para escribir, para limpiar y organizar, para caminar, para rezar, etc. Pero últimamente se me dio por dejar de ponerla y quedarme sin sonidos. Es como que Dios con diversos detalles y circunstancias me invitó a guardar más silencio, para percibir mejor su presencia y en otras maneras. Silencio físico, y de melodías. Pero también ese guardar silencio en el corazón. Percibir la riqueza del silencio de aquellas personas que aman y se entregan con sencillez, sin hacer aspavientos, sin contar lo que van logrando. Ver la riqueza del guardar silencio para que esas batallas, esas alegrías, esas pruebas o esos hondos encuentros con los demás deje huella dentro y sin sonido de fondo, sin palabras, sin comentarios o fotos. Sencillamente todo en silencio. Y al contemplar el indescriptible misterio del Nacimiento de Dios, al contemplar la historia de Amor y de humildad, a Jesús nacido en un pesebre junto a los animales y las...