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Fuego...

              Esta semana un sacerdote a quien admiro mucho, compartió que de todos los libros que pudo leer en su vida, el más importante es el libro de los corazones. Esas vidas confiadas con sus preocupaciones, logros, preguntas, temores, errores y asombros. Escucharlo en un sacerdote de 91 años, que acoge y acompaña con tanta entrega a tantas personas desde su fragilidad física y fortaleza interior, me remitió a lo que es la fuerza del amor de Dios en nuestras vidas.             Este domingo, el Evangelio que es corto pero directo, habla justamente de lo más esencial en una vida y en la de todo aquel que busca seguir a Cristo: EL AMOR. “«Maestro, ¿cuál es el mandamiento mayor de la Ley?». Él le dijo: ‘Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente’. Éste es el mayor y el primer mandamiento. El segundo es semejante a éste: ‘Amará...

Todo en orden...

    Esta imagen grafica la forma como me ayuda organizarme y trabajar. Un corcho en el que pongo papeles con pendientes por hacer. Cosas como “hacer el pedido de compras”, “mandar el correo de las indicaciones de trabajo”, “pagar el celular”, etc. Y una vez que lo hice, lo saco. El objetivo es no olvidarme, pues soy organizada pero volada… Pero comprenderán que nunca pondría alguno que diga “querer a mi mamá”, “admirar a mi mejor amiga”, “ayudar en mi comunidad”, etc. Hay cosas que no necesitan ser recordadas porque brotan de aquello que es más importante en mi vida y constituye mi manera de ser.  Hoy leyendo esta frase tan contundente de Jesús, recordó este hábito, ya les explico por qué: «Dadle al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios».  Mt 15,21 Es una respuesta dicha para resolver una preguntas que no era una  genuina inquietud. Pero, la pregunta de si es lícito pagar los impuestos (sean justos o no), sí podría ser hecha por cualquiera de n...

El traje que uso...

    Recuerdo con cuánto entusiasmo preparé el vestido que me puse el día de mi profesión perpetua. Quise que fuera de color hueso, casi blanco, para sentirme una novia que se casa con el mejor Esposo. Recuerdo también el día de mis bodas de plata, cuando quise ponerme una blusa muy alegre que me remitiera al gozo que sentía después de 25 felices años de mi sí definitivo. Recuerdo aquel saco negro y blanco que elegí para el día en que enterramos a mi adorado papá, como un símbolo de lo que vivía en mi corazón: había muerto, pero nacía a una vida nueva. O aquella blusa blanca que llevé el día en que celebré los 30 años de mi profesión perpetua, sintiendo que volvía a casarme con Él. Y puedo evocar otros momentos importantes en los que elegí un traje apropiado que simbolizara lo que habitaba en mi corazón. No es una cuestión de etiqueta, sino de algo externo que expresa lo que vivo interiormente. En el Evangelio de este domingo, Jesús nos presenta la parábola del rey que in...

Los Sí y No...

  El otro día observaba en una fiesta infantil a un niño con una tremenda pataleta y un llanto incontrolable porque él quería algo que el papá le prohibió. Cuando el llanto se cambia a escándalo, he visto que lamentablemente la historia termina haciéndose lo que él quiere. Pero me quedé gratamente sorprendida cuando ví que este papá lo llevó a un lugar apartado, lo miró fijamente a los ojos buscando serenarlo. El niño gritaba más y más fuerte, lloraba más y más. Pero el papá de forma paciente y firme le repetía que se calmara. Le decía que no siempre se hace lo que él quiere. Fue un llanto y pataleta de 10 largos minutos. Y al final ganó la autoridad del papá. Entonces me pregunté quién ganó realmente… a lo que me alegró concluir que los dos. El hijo se hizo un poco más resiliente, el hijo confirmó la fortaleza de su papá, el papá le amó al educarlo un poco más. 15 minutos después el niño estaba contento jugando con los demás. Me quedé pensando luego que, aunque no seamos niños, ...

Trabajando con alegría

  Al leer el Evangelio del domingo, me quedé pensando en esas peleas infantiles que viven no sólo los niños, sino también los adultos cuando reclamamos justicia. Esas discusiones que pueden acabar en resentimientos que han ocasionado grandes separaciones y rupturas. Conflictos que no tienen proporción con lo que se ha perdido: una relación, la unión familiar, el equipo de trabajo, la amistad. Heridas escondidas o abiertas que se hacen dolorosas si no se aclaran o perdonan. Jesús cuenta la parábola de un dueño de la viña que sale a contratar trabajadores. Saliendo a primera hora (6am), encuentra aquellos con los que queda en 1 denario por el jornal, el sueldo justo para ese trabajo. Pero luego sale cada 3 horas para seguir contratando a otros trabajadores a quienes les dice que se les pagará lo justo… Y la disposición y bondad de este señor le llevó a salir hasta 1 hora antes de acabar la jornada. Y a las 5pm contrata a otros hombres que no habían sido contratados por nadie. Nin...

Perdonar...

  Éste es un tema que siempre ha sido difícil de abordar y comprender. Querer perdonar, querer hacerlo de corazón y reconocer que humanamente es muy difícil. Y como este domingo Jesús nos habla del “perdonar 70 veces 7”, se me ocurrió compartir con ustedes algunas ideas cortas e importantes que Jesús nos enseña, para poder experimentar esta importante realidad en nuestras vidas. Esta realidad que va de ida y venida: perdonar y poder recibir el perdón… En primer lugar, hemos de reconocer que hay diversas visiones incompletas sobre lo que es el perdón auténtico. Por lo cual hemos de comprender que: ·          Es más que aceptar lo que sucedió.  Eso es un primer paso importante, pero que se queda corto. ·          Es más que suprimir nuestro enojo , pues un perdón auténtico sí reconoce la molestia, y busca cambiar ese dolor. ·          Es más que e...